La tristeza que no tiene explicación


Seguro que te ha ocurrido alguna vez. Te levantas por la mañana con una extraña apatía que no puedes explicar. Tu cuerpo reacciona de una forma más lenta y, cualquier estímulo, como puede ser los rayos de luz o incluso sonidos muy altos, te hacen daño. ¿Qué es lo que ocurre?

Algo dentro de ti te dice que estás triste, notas una punzada que te oprime y que llena tu mente de una sensación indefinible que eres incapaz de explicar. Son esos días en que, cuando alguien observa tu expresión y te pregunta qué te ocurre, respondes aquello de “Pues no sé, hoy tengo un mal día”.

La realidad es que nuestro cerebro y nuestro cuerpo es un cúmulo de reacciones químicas que, en ocasiones generan en nosotros sensaciones de las que no somos conscientes. Y a pesar de que hay momentos en que la tristeza puede tener un origen exógeno, la mayoría de las veces esta emoción tiene un origen puntual muy claro.  Pero solemos poner el “piloto automático” en nuestras vidas para seguir funcionando, para no ver lo que ocurre, a pesar de que nuestro cerebro nos dé señales de alarma de que hay algo que debemos solucionar.

Cuando la tristeza aparece sin que se la espere

Son muchas las personas a las que les ha ocurrido. La tristeza envuelve y te atrapa de pronto, volviendo tu cuerpo más pesado, regalándote un cansancio casi extremo y una apatía indefinible. Pero veamos las posibles causas:

  1. Factores externos:

– Una alimentación incorrecta: puede suceder en esos casos en que seguimos dietas extremas donde dejamos de ingerir los nutrientes que nuestro organismo necesita.  Una alimentación baja en proteínas, en vitaminas, en minerales como el hierro, el magnesio o el fósforo, pueden provocar el debilitamiento de muchas funciones básicas. El ánimo decae y nos sentimos débiles. Hay que tenerlo en cuenta.

– La depresión estacional: el clima nos afecta. Y cuando llega el invierno con sus menos horas de luz, sus lluvias y su humedad, son muchas las personas que se ven afectadas por esa tristeza indefinible que puede muy bien derivar en una depresión.  Se alteran los ciclos de sueño, aparece el cansancio y la apatía… Es muy característico.

  1. Factores internos:

En primer lugar, debes saber que a nivel nervioso, sufrimos una bajada drástica de neurotransmisores como la noradrenalina y serotonina en el cerebro, y es esto lo que provoca la  sensación de pena o tristeza. Pero ¿qué lo origina? ¿Qué hace que suframos ese déficit brusco en estos neurotransmisores?

Se debe, obviamente, a factores externos. Factores personales. Sin duda lo más común.

La tristeza no llega de pronto sin razón alguna, tiene un origen. Podemos estar llevando una vida normal y segura, cuando de improviso, empezamos a notar algunos signos extraños: dolores de cabeza, cansancio, enfermedades como muchos resfriados o gripes… nuestro sistema inmunológico está debilitándose, y sufrimos lo que se llama una somatización. Es decir, nuestro cuerpo reacciona ante las preocupaciones de nuestra mente.

Lo que sucede biológicamente en nuestro cerebro es que nuestro hipotálamo responde a dichas preocupaciones  segregando la corticotropina, que a su vez, estimula la segregación del cortisol en sangre. Todo ello afecta a nuestro comportamiento, a nuestras sensaciones… a que estemos más cansados, más preocupados, más taciturnos.

La tristeza que suponemos “aparece de modo inesperado”, siempre responde a una razón. Nuestro cuerpo será el primero en darnos la señal de alarma para avisarnos de que hemos de detenernos. Y pensar, en analizar qué ha ocurrido…en aclarar qué te preocupa realmente.

En ocasiones nos negamos a nosotros mismos la existencia de dichos problemas porque no podemos detenernos: hay muchas obligaciones, el trabajo, los niños, tu pareja… la prisa de nuestra cotidianidad es un motor bien engrasado que en ocasiones, nos impide ser personas.

Debemos sentarnos y reflexionar. Hablar con nosotros mismos para aceptar que quizá, no estamos tan bien como creemos. Que no somos invulnerables y hay algo que nos hace daño y que debemos solucionar. Quítate la armadura. Busca el final de esa madeja que hay en tu mente y descubre qué hay tras ella. Tu cuerpo ya te ha dado una pista de que no estás bien. Atiéndete entonces, cuídate y ten siempre en cuenta ese mundo interior que en realidad, mueve cada una de nuestras vidas.

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Fibromialgia, la enfermedad de los sueños perdidos.


By admin  On August 29, 2018 In Fibromyalgia Leave a comment 

Fibromialgia, la enfermedad de los sueños perdidos…………..

Un joven dice en un video: “Yo no me suicidé, me mató la fibromialgia”. ¿A qué grado de desespero puede llevar una enfermedad para que ello suceda?

¡Me impactó sobremanera!, el video encontrado en las redes sociales cuando preparaba una conferencia con el tema y título que encabezan esta columna. Un joven español, graba un video en que dice “Yo no me suicidé, me mató la fibromialgia”. ¿A qué grado de desespero puede llevar una enfermedad para que ello suceda? Apenas si alcanzo a imaginarlo. Quien no está en sus zapatos, está lejos de comprenderlo –como tantas cosas en la vida sobre las que opinamos y enjuiciamos, sin haberlas vivido o experimentado-. Lo que si sé, es lo que viví como médico, enfrentado a diario con personas con esta situación. También sé, lo que lograron mis pacientes, aquellos que dieron un salto cuántico en el enfoque de su situación y aceptaron el reto de la vida para cambiar su rumbo. Ellos mejoraron.

Tan compleja es la fibromialgia, que algunos médicos han sugerido que ni siquiera es una enfermedad. Realmente es un complejo sindromático que compromete múltiples órganos, sistemas y funciones del ser humano.

Trastorno de sueño; depresión, ansiedad u otros síntomas psicológicos; compromiso intestinal; cansancio crónico; fallas en atención, memoria; compromiso urinario; hormigueo en extremidades; dolor de cabeza; finalmente lo que origina su nombre, dolor muscular generalizado, con frecuencia incapacitante.

Tan compleja es la fibromialgia que algunos médicos han sugerido que ni siquiera es una enfermedad.

Su sindromático compromete múltiples órganos, sistemas y funciones.

El peregrinaje por diferentes médicos, especialidades, instituciones, sin curar, llevan más a decepción, frustración y rabia, que en otras enfermedades. La esperanza se va desvaneciendo a ritmo lento lo que lo hace más doloroso y frustrante. (Hablo no solo de la medicina alopática, sino también de la llamada alternativa). Claro, innegable, también existen las personas que alivian sus síntomas, aquellos de curación espontánea también los hemos visto.

Lo que he observado es que la persona que hace consciencia de su vida, de lo que está mal, de lo insatisfactorio y toma la decisión de hacer cambios profundos en su estilo de vida, mejora. Sobre todo quien recupera aquello que le apasiona, aquello que siempre ha querido Ser y hacer. Quien toma en sus manos las riendas de su vida y decide por su propio bien y no solo el de los demás. Decide por el amor a si mismo. Se retira de lo que siente que le es dañino y selecciona solo lo que le da bienestar. Mejora. –No, no es fácil dejar un empleo con toda la seguridad económica que brinda, pero en el que trabajamos forzados, con displacer, a regañadientes- Y lo mismo podría decirse de pareja, amistades, hábitos, adicciones y muchos más.

He observado sin lugar a duda, que retomar el camino de los sueños largamente aplazados, es factor curativo. Coraje y valentía se requieren para hacerlo, más si están ocultos debajo de todo el malestar que produce la fibromialgia. No, no es una panacea, otros luchan por ello y los dolores continúan en mayor o menor grado.

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Algunos famosos que sufren fibromialgia, la enfermedad de Lady Gaga.


Redacción15 de Jun de 2017 a la(s) 1:33 PDT

Aunque es una enfermedad poco conocida y hasta pensaríamos poco frecuente, se estima que unos seis millones de personas en el mundo sufren fibromialgia, que se caracteriza por un dolor muscular crónico de origen desconocido, acompañado de sensación de fatiga y otros síntomas.

Síntomas de la fibromialgia

Los síntomas pueden ser algunos, todos, muchos, o pocos, con poca o mucha intensidad dependiendo de cada caso en particular:

Dolor, agotamiento, fatiga crónica, rigidez corporal, dolor de cabeza, trastornos del sueño, cognoscitivos como falta de concentración o lapsos de memoria, malestar estomacal, Problemas genitourinarios (cistitis), entumecimiento u hormigueo. Dolores en el pecho o costillas, desequilibrio, sensaciones en las piernas como el “síndrome de las piernas inquietas”, hipersensibilidad sensorial, procesos alérgicos, problemas en la piel, depresión y ansiedad.

Recientemente, la cantante estadunidense Lady Gaga, durante la presentación de su documental GagaFive Foot Two, dio a conocer que padece esta enfermedad.

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Otros famosos que sufren fibromialgia

María Antonieta de las Nieves


La actriz, que por años diera vida a “La Chilindrina” en los programas de Chespirito, confesó hace algunos años que sufre este mal.

Adriana Lavat

La actriz y ex esposa del futbolista Rafa Márquez estuvo nueve meses postrada en una cama por consecuencia de este mal.

Andrés García

El actor mexicano declaró que sufre y enfrenta una batalla contra esta enfermedad.

Morgan Freeman

No es una enfermedad exclusiva de mujeres, aunque sí les da más a las féminas, el actor Morgan Freeman declaró que los síntomas se hicieron presentes tras un accidente de autmovil que sufrió en 2008.

Sinead O’Connor


Además de la depresión y pensamientos suicidas, Sinead sufre fibromialgia.

Flea de Red Hot Chili Peppers
Tras ser diagnosticado, el músico se tuvo que ausentar un tiempo de la banda por recomendaciones médicas.

Cher

La cantante de fama internacional lo ha admitido en varias ocasiones.

Frida Kahlo


La pintora mexicana Frida Kahlo sufrió esta enfermedad, que es relativamente nueva, y dados los síntomas, especialistas concluyen que quizá se trataba de fibromialgia, la cual plasmó incontables veces sobre los lienzos.

Charles Darwin

Este gran personaje creador de la teoría de la evolución sufría un mal llamado en aquel entonces desorden de la mitocondria, más tarde se supo que era fibromialgia.

¿Qué causa la fibromialgia?

Aun se desconocen las causas del síndrome de la fibromialgia, pero las investigaciones revelan que se manifiesta después de algún tipo de trauma que parece estimular su desarrollo, afectando el sistema nervioso central.

Sólo puede ser diagnosticada por los médicos, si es que tienes algún síntoma acude a tu centro de salud más cercano o tu doctor de cabecera.

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La soledad de la fibromialgia


By admin  On August 25, 2018 In Fibromialgia. Spanish

Existe soledad , es la “soledad de la fibromialgia”, esa soledad que sufren todos los enfermos que la padecen, la soledad de vivir en silencio sus síntomas por miedo a ser cuestionados, a dudar continuamente de su estabilidad psicológica y acabarse preguntándose una vez más …… ¿realmente será asi,,…. y seré yo el causante de todos mis males?

Cuestiones que en nuestra soledad quisiéramos que realmente fueran así y ante tanta zozobra y visicitud que nos toca vivir poder coger el timón de nuestra enfermedad para poder dejarla atrás.

Estas son las dudas de nuestra soledad ¿hacia donde voy? ¿que hago? ¿quien me ayuda? o mejor ¿A quién pido ayuda?

La soledad de la fibromialgia se encuentra en cada sonrisa que forzamos por miedo a decir que nos encontramos mal, por miedo a reproches, a afirmaciones del tipo “debes tomar menos medicamentos y salir más”, ¿No fuiste al médico y te puso en tratamiento? “tantas pastillas es lo que han hecho, te has acostumbrado a ellas”, “no puede ser posible que no te haga efecto”.

La soledad de la fibromialgia la vivimos cada vez que estamos en compañia con nuestros seres queridos y mientras el dolor nos atenaza luchamos por no ser el centro de atención y conseguir que acabe la jornada para poder quedarnos a solas con nosotros mismos y dejar que el dolor fluya en lagrimas de desesperación.

La soledad de la fibromialgia la sentimos cuando nos dirijimos a la consulta del médico, del especialista o lo que nos toque por turno, en ese camino nuestra mente haga que el paisaje por el que transcurrimos desaparezca y se convierta en uno de dudas y miedos a afrontar un nuevo sintoma que permanecerá en nuestro cuerpo y al que tendremos que acostumbrarnos “una vez más”.

La soledad de la fibromialgia es la lucha del día a día que afrontamos los que padecemos esta enfermedad, que se diluye por las incapacidades que sufrimos y que nuestro entorno no acepta que sea una incapacidad sino que convierte en un “puedes pero no quieres”.

La soledad de la fibromialgia son las múltiples conversaciones de quien quiere saber sobre nuestra enfermedad y sentencia la conversación con “el dolor está en nuestra mente”.

Esta soledad que vivimos se vuelve extremadamente dolorosa cuando notas que quién está a tu lado habla desde el “prejuicio” o desde su propia experiencia y no admite que el mundo sea algo más allá que su propia experiencia.

La soledad de la fibromialgia es una soledad que vamos rozando poco a poco, de la que se huye al principio (porque no hay miedo más voraz que no sentirse querido y el cariño hace necesario la compañia), y luchas por adaptarte a tu medio, a tu entorno, a tus cirscunstancias, luchas mediante la palabra, los actos, superar todas las situaciones, pero la enfermedad se va comiendo todos tus recursos y llegan los fallos y por tanto los reproches.

Entonces es cuando la huida de la soledad se convierte en necesidad, necesidad de no estar continuamente justificando tu comportamiento, necesidad de manejar tus fuerzas en cosas que consideras prioritarias. Porque lo que si te enseña la enfermedad es a priorizar tus objetivos y administrar tus fuerzas.

La soledad de la fibromialgia se convierte en una necesidad para el enfermo, es cuando se dejan de escuchar preguntas que no van a ser oidas las contestaciónes, es cuando la duda se convierte en un camino que emprendes con tus objetivos y tus perspectivas de futuro.

La soledad de la fibromialgia es el camino que recorren muchos enfermos con su verdad en secreto y que con sus limitaciones luchan por seguir con sus sueños.

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¿Cuáles son los signos de la fibromialgia juvenil?


Fibromialgia Juvenil

Fibromialgia Juvenil (¿Que Hacer si Su Hijo es Diagnosticado?)

La fibromialgia es una condición devastadora, y es a menudo infradiagnosticada. Muchos adultos con esta afección pueden tener dificultades para que los médicos reconozcan su afección.

Eso se debe en parte a que el establecimiento médico simplemente no sabe mucho acerca de la afección, y en parte porque los síntomas a menudo son difíciles de separar de los de otras afecciones.

Pero los niños también pueden verse afectados por la fibromialgia juvenil o infantil. Y cuando los niños tienen la afección, puede ser aún más difícil obtener un diagnóstico. A menudo, los niños tienen dificultades para expresar sus síntomas y la mayoría nunca ha oído hablar de la fibromialgia.

Como padre de un niño que padece fibromialgia infantil, es importante saber cuáles son los signos para que pueda obtener el tratamiento que necesita. Entonces, ¿cuáles son algunas de las cosas que debe tener en cuenta y qué puede hacer para ayudar?

La fibromialgia afecta alrededor del 2 al 6% de los niños y es más común en las niñas que en los niños. Pero la parte más difícil de reconocer la fibromialgia juvenil es que a menudo su hijo no podrá decirle lo que está sintiendo, especialmente si es más joven. Por lo tanto, como padre, es importante buscar algunas de las señales más sutiles de que su hijo padece la afección.

La fibromialgia causa fatiga crónica y dolor.

Por lo general, esto provoca que un niño con la condición parezca cansado constantemente. Pueden tener problemas para dormir por la noche y parecer agotados durante el día. Por lo general, los niños tienden a atontarse temprano en la mañana cuando es hora de ir a la escuela. Pero si su hijo parece estar siempre cansado o mucho más fatigado que lo normal, hay muchas posibilidades de que algo esté mal.

El dolor de la fibromialgia también es generalizado y grave.

Pero los niños más pequeños pueden tener dificultades para explicar que sienten dolor. En cambio, los niños con esta afección pueden parecer irritables o retraídos. O pueden moverse más lentamente de lo normal e incluso flácido. Su hijo también puede sufrir dolores de cabeza y dolor frecuentes o calambres en el abdomen.

La fibromialgia también puede causar problemas con la memoria a corto plazo.

La gente a menudo se refiere a esto como “fibro niebla”. Puede manifestarse como dificultades para prestar atención en clase y una lucha para recordar cosas que el niño ya ha aprendido. Si su hijo tiene dificultades en la escuela, puede ser una señal de que tienen fibromialgia juvenil.

Finalmente, los niños con fibromialgia juvenil pueden tener problemas con su estado de ánimo, como ansiedad y depresión. Si su hijo tiene estos síntomas, asegúrese de tomar nota de ellos y llevarlos a un médico.

¿Qué debe hacer si cree que su hijo tiene fibromialgia?

Una de las mejores cosas que puede hacer es tener una lista completa de los síntomas que haya notado en su hijo. Tenga una idea de lo que su hijo está experimentando y cuándo. Eso ayudará a su médico a hacer un diagnóstico preciso. Y es especialmente útil con niños más pequeños que quizás no puedan hablar sobre sus síntomas.

El médico comenzará considerando los síntomas del niño y luego tratando de descartar otras condiciones posibles, como lupus o trastornos del estado de ánimo. Esto probablemente implique algunos análisis de sangre para verificar los niveles elevados de anticuerpos, que son un signo de enfermedad autoinmune, una de las afecciones más comunes con síntomas similares.

Si el médico no puede encontrar otra fuente de los síntomas de su hijo, se realizará una prueba física para la fibromialgia. La prueba es la misma que para adultos e implica presionar el pulgar en 18 puntos específicos del cuerpo.

Estos ” puntos sensibles ” están asociados con la fibromialgia y si el niño tiene dolor en al menos 11 de ellos, entonces eso es una buena señal de que están sufriendo de la condición. Si el niño tiene estos puntos sensibles y ha demostrado dolor y fatiga a largo plazo sin ninguna otra causa, entonces el médico hará un diagnóstico de fibromialgia.

Si se diagnostica a su hijo, asegúrese de seguir las recomendaciones de tratamiento de su médico. Si no está satisfecho de que el tratamiento de su hijo esté funcionando para ayudarlo, considere buscar un médico especializado en fibromialgia.

Pueden tener más experiencia trabajando con pacientes con fibromialgia juvenil y conocimiento de opciones de tratamiento que su médico general no. Puede encontrar muchos recursos para ayudar a encontrar el médico adecuado en el sitio web de la Asociación Nacional de Fibromialgia.

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Fibromialgia, ‘finishers’ del día a día.


By admin On August 8, 2018 In Fibromyalgia

Ríete tú de los grandes retos deportivos. Me río yo de los que suben grandes montañas, me río yo de los que suben los 14 ochomiles, de los que suben cumbres vírgenes o de los que escalan paredes verticales de miles de metros.

Nada hombre, vaya chorradas de retos. ¿Cruzar el estrecho a nado? Vaya nimiedad. Nada de nada, ni cruzar el Atlántico a remo, ni atravesar el desierto, ni adentrarse en la jungla, ni tan solo cruzar europa en bicicleta… ¡Auténticas tonterías!

Si quieres conocer a un ultra atleta ponte en la piel de una persona afectada de fibromialgia.

Intenta salir de la cama después de no haber podido dormir por culpa del dolor, del dolor provocado por el peso de tu mismo cuerpo, del dolor provocado por el peso de la manta, del dolor de saber que tienes que levantarte y sonreírle a tus hijos cuando ni tan solo eres capaz de comprender qué es lo que te está pasando.

Venga valiente, sal de la cama. Levántate e intenta movilizar una espalda dolorida. Plántate ante el espejo e intenta contemplar a una persona atrapada en un cuerpo dolorido y cansado, en un cuerpo machacado por el sufrimiento y la fatiga. Trata de mirarte cada mañana sin recordar con lágrimas en los ojos la vitalidad que te caracterizaba. Es muy duro… Es muy duro saber que has sido capaz de escalar montañas, de luchar la vida, de subir a unos críos, trabajar y amar; y que ahora te cuesta levantarte.

Empieza el día, si eres capaz, mirando a un cuerpo sin fuerza, inflado, cargado y pesado.

“Si quieres sentir algo parecido a lo que siente una persona afectada de fibromialgia ponte unos pesos en las muñecas y en los tobillos”

Si quieres sentir algo parecido a lo que siente una persona afectada de fibromialgia ponte unos pesos en las muñecas y en los tobillos, de estos que venden en las tiendas de deportes, con cinco quilos por extremidad basta. Ahora trata de peinarte… Añade además que incluso te duele el pelo, que te molesta el peso del pelo. Entenderás por qué una persona afectada de fibromialgia tiene que descansar a medio peinar, o entenderás por qué hay días que ni tan solo se peina.

¿Ya has acabado de peinarte? Pues venga ahora maquíllate para intentar recuperar el espíritu, para tratar de engañar al dolor con la ilusión. ¿Ya te has maquillado? Pues ahora trata de lavarte los dientes… No olvides que tienes cinco kilogramos extras en cada brazo. ¿Cansado? Venga hombre, esfuérzate un poco más. Te falta voluntad. Ahora trata de imaginártelo cada día de tu vida, durante el resto de tu vida. Trata de imaginarte también tener que aguantar comentarios de este tipo.

Hoy toca ir a inspección médica. Ya has dejado a los niños en el colegio. No son ni las diez de la mañana y ya estás agotado. Pase señora, a ver, camine un poco, muy cansada no está verdad, levante este peso, usted puede trabajar perfectamente, vamos a ver, no es encofradora, seguro que puede sostener un bolígrafo. Bueno pues busque un trabajo de media jornada. Se está engordando. Ande un poco cada día. ¿Que no puede? Esfuércese. Ande cada día un poco más. Bueno va, venga en dos semanas vuelva a inspección.

Hala, remonta ese menosprecio. Ríete tú de los grandes retos deportivos. Me río yo de los que suben grandes montañas, me río yo de los que suben los 14 ochomiles, de los que suben cumbres vírgenes o de los que escalan paredes verticales de miles de metros.

Nada hombre, vaya chorradas de retos. ¿Cruzar el estrecho a nado? Vaya nimiedad. Nada de nada, ni cruzar el Atlántico a remo, ni atravesar el desierto, ni adentrarse en la jungla, ni tan solo cruzar europa en bicicleta… ¡Auténticas tonterías!

Si quieres conocer a un ultra atleta ponte en la piel de una persona afectada de fibromialgia. Intenta salir de la cama después de no haber podido dormir por culpa del dolor, del dolor provocado por el peso de tu mismo cuerpo, del dolor provocado por el peso de la manta, del dolor de saber que tienes que levantarte y sonreírle a tus hijos cuando ni tan solo eres capaz de comprender qué es lo que te está pasando.

Venga valiente, sal de la cama. Levántate e intenta movilizar una espalda dolorida. Plántate ante el espejo e intenta contemplar a una persona atrapada en un cuerpo dolorido y cansado, en un cuerpo machacado por el sufrimiento y la fatiga. Trata de mirarte cada mañana sin recordar con lágrimas en los ojos la vitalidad que te caracterizaba. Es muy duro… Es muy duro saber que has sido capaz de escalar montañas, de luchar la vida, de subir a unos críos, trabajar y amar; y que ahora te cuesta levantarte. Empieza el día, si eres capaz, mirando a un cuerpo sin fuerza, inflado, cargado y pesado.

“Si quieres sentir algo parecido a lo que siente una persona afectada de fibromialgia ponte unos pesos en las muñecas y en los tobillos”

Si quieres sentir algo parecido a lo que siente una persona afectada de fibromialgia ponte unos pesos en las muñecas y en los tobillos, de estos que venden en las tiendas de deportes, con cinco quilos por extremidad basta. Ahora trata de peinarte… Añade además que incluso te duele el pelo, que te molesta el peso del pelo. Entenderás por qué una persona afectada de fibromialgia tiene que descansar a medio peinar, o entenderás por qué hay días que ni tan solo se peina.

¿Ya has acabado de peinarte? Pues venga ahora maquíllate para intentar recuperar el espíritu, para tratar de engañar al dolor con la ilusión. ¿Ya te has maquillado? Pues ahora trata de lavarte los dientes… No olvides que tienes cinco kilogramos extras en cada brazo. ¿Cansado? Venga hombre, esfuérzate un poco más. Te falta voluntad. Ahora trata de imaginártelo cada día de tu vida, durante el resto de tu vida. Trata de imaginarte también tener que aguantar comentarios de este tipo.

Hoy toca ir a inspección médica. Ya has dejado a los niños en el colegio. No son ni las diez de la mañana y ya estás agotado. Pase señora, a ver, camine un poco, muy cansada no está verdad, levante este peso, usted puede trabajar perfectamente, vamos a ver, no es encofradora, seguro que puede sostener un bolígrafo. Bueno pues busque un trabajo de media jornada. Se está engordando. Ande un poco cada día. ¿Que no puede? Esfuércese. Ande cada día un poco más. Bueno va, venga en dos semanas vuelva a inspección.

Hala, remonta ese menosprecio.

Seguimos con el día a dia, llegas a casa y te sientes mal. Los niños se quedan a comer en el colegio. No te ves capaz de prepararles la comida.

Te sientes culpable.

No trabajas, no haces nada en todo el día y ni tan solo eres capaz de tener la casa en orden, ni tan solo puedes comprometerte a hacer la comida cada día.

Te agobias.

Te han pasado un par de horas de agobio, con la mirada perdida. Te tomas tu tercer ibuprofeno. De aquí poco tienes que volver a buscar a los niños al colegio.

Te vuelves a maquillar, a maquillar ese dolor sordo. Maquillas la tristeza, la pena y la rabia. Dibujas una sonrisa. Te gustaría jugar con tus hijos. Correr con ellos. Cogerlos en brazos. Se te escapa una lágrima te la secas y vuelves al escenario. Te tomas tu tercera cocacola, el azúcar y la cafeína te dan la energía que tanto necesitas. Mientras esperas a la puerta del colegio te comparas con otras mamás. Están estupendas. Te ves mayor. Te ves demacrada. Te vuelves a componer. Tanto dolor no se puede soportar.

“Te tomas una pastilla para dormir y te acuestas rendida”

Por fin llega la noche y coges la cama con muchas ganas. Antes de ir a dormir te pinchas un tratamiento experimental, ya te la podría pagar la seguridad social, pero claro 600 euros son muchos euros, crees que estás tirando el dinero. Dudas. Te tomas una pastilla para dormir y te acuestas rendida.

De repente te despiertas a las tres de la mañana, como cada noche, la manta te pesa, el cuerpo te duele y el alma te llora. ¿Tendrá fin esta tortura? ¿Descubrirá alguien algún remedio para tanto dolor? ¿Habrá alguien estudiando la enfermedad? ¿Me moriré sufriendo? ¿Mañana seguiré sufriendo en silencio?

Te sientes sola, machacada y cansada. Te levantas, miras a tus hijos y decides seguir esforzándote un día más.

Querida persona afectada por fibromialgia, tienes mis respeto.

Me río yo de los súper atletas y de sus retos.

El tuyo si que es un súperreto.

Querida persona afectada de fibromialgia, para mí no eres invisible.

Entiendo perfectamente tu dolor y tu tristeza.

Levanta la cabeza y paséate con ella bien alta. Pocas personas serían capaces de hacer lo que tu haces. Eres un ejemplo de espíritu de lucha. Eres un ejemplo a seguir. Eres una súperatleta. No lo olvides nuca. Vive sin vergüenza ni culpa y no hagas caso de quien te juzga  a la ligera.

Querida persona con fibromialgia tienes mis respetos y mi amor.

source: http://www.elperiodico.com

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