Carta para aquellas personas que no entienden la fibromialgia


“Si naciste con genes saludables, tal vez me conozcas, pero no me entiendes. Yo no fui tan afortunado(a) como tú. Tengo la predisposición de padecer dolor crónico, fatiga y problemas de concentración. Fui diagnosticado(a) con fibromialgia luego de meses, años o tal vez décadas de problemas físicos y emocionales. Debido a que no sabías cuán enfermo(a) estaba, me llamaste perezoso(a), que simulaba estar enfermo(a) para no trabajar, o simplemente ridículo(a). Si tienes tiempo para leer esto, quiero ayudarte a que entiendas cuán diferentes somos tú y yo.”

-Lo que debes saber acerca de la fibromialgia:

La fibromialgia no es una enfermedad nueva. En 1815, un cirujano en la Universidad de Edinburgh, William Balfour, describió la fibromialgia. Con el pasar del tiempo, esta ha sido descrita como reumatismo crónico, mialgia o fibrositis. A diferencia de las enfermedades, los síndromes como la fibromialgia no tienen una causa conocida, pero constituyen un grupo de signos y síntomas los cuales, desafortunadamente para el paciente, se encuentran presentes a la misma vez. La artritis reumatoide y el lupus también son síndromes.

La mayoría de los síntomas y problemas emocionales asociados con la fibromialgia no son de origen psicológico.

Este no es un desorden en el cual “todo está en su mente”. En 1987, la Asociación Médica Americana reconoció la fibromialgia como una condición física real y una causa mayor de incapacidad.

La fibromialgia puede ser incapacitante y depresiva, interfiriendo con las actividades diarias más simples.

-Lo que debes saber acerca de mí:

  1. Mi dolor- Mi dolor no es tu dolor. No está causado por una inflamación. El tomar tus medicinas para la artritis no me ayudará. No puedo trabajar, pues mi cuerpo no resiste. No es dolor que se mantiene sólo en una parte del cuerpo. Hoy está en mi hombro, pero mañana puede estar en un pie, o tal vez se haya ido. Mi dolor es producido por que las señales llegan a mi cerebro de forma impropia, posiblemente debido a los disturbios del sueño. Esto no es muy comprendido, pero sí real.
  2. Mi fatiga- No sólo me siento muy cansado(a). Estoy severamente exhausto(a). Yo quisiera participar en actividades físicas, pero no puedo. Por favor, no lo tomes personal. Si me viste de compras ayer, pero que no puedo ni ayudarte a limpiar el patio hoy, no es porque no quiera hacerlo. Estoy pagando el precio por estresar mis músculos más allá de su capacidad.

  3. Mis problemas de concentración- Todos(as)los(as) que sufrimos de fibromialgia le llamamos a esos problemas “fibro fog”. Tal vez no recuerde tu nombre, pero recuerdo tu rostro. Tal vez no recuerde lo que prometí hacer por ti, aunque me lo hayas dicho sólo segundos antes. Mi problema no tiene nada que ver con la edad, pero tal vez esté relacionado con el disturbio del sueño. No tengo memoria selectiva. Algunos días, incluso, no tengo memoria a corto plazo.

  4. Mi torpeza- Si piso tus pies o corro tras de ti entre la multitud, no te estoy persiguiendo. No tengo el control de mis músculos para hacer eso. Si estás detrás de mi en una escalera, por favor ten paciencia. En estos días, tomo la vida y cada paso uno a la vez.

  5. Mi sensitividad- No puedo permanecer aquí! Eso puede deberse a ciertos factores, como la luz brillante, ruidos muy agudos o bajos, olores. La fibromialgia ha sido llamada “el desorden que todo lo agrava”.

  6. Mi intolerancia- No aguanto el calor, o la humedad. Si soy hombre sudaré profusamente. Si soy mujer, también. Y no te sorprendas si me muevo sin control cuando hace frío. Tampoco tolero el frío. Mi termostato interno está roto, y nadie sabe cómo arreglarlo.

  7. Mi depresión- Sí, hay días que prefiero quedarme en cama, o en la casa, o morir. El dolor severo es implacable y puede causar depresión. Tu sincero interés y entendimiento pueden sacarme del abismo.

  8. Mi estrés- Mi cuerpo no puede manejar bien el estrés. Si tengo que dejar de trabajar, trabajar a tiempo parcial o delegar mis responsabilidades en el hogar, no es por ser perezoso(a). El estrés diario puede empeorar mis síntomas e incapacitarme completamente.

  9. Mi peso- Puedo estar sobrepeso o puedo ser delgado(a). Esté como esté, no ha sido mi elección. Mi cuerpo no es tu cuerpo. Mi apetito está afectado y no hay nadie que sepa cómo arreglarlo.

  10. Mi necesidad de terapia- Si necesito un masaje diario, no me tengas envidia. Mi masaje no es tu masaje. Considera lo que puede hacer un masaje en mi cuerpo si el dolor de una pierna la semana pasada, ahora lo siento en todo el cuerpo. El masaje puede ser bien doloroso; pero lo necesito. El masaje regularmente puede ayudar, al menos por un tiempo.

  11. Mis días buenos- Si me ves sonreír y funcionar normalmente, no asumas que me siento bien. Sufro de dolor crónico y fatiga que no tiene cura. Puedo tener mis días buenos, semanas o hasta meses. De hecho, son los días buenos los que me permiten seguir adelante.

  12. Mi individualidad- Aun los(as) que sufrimos de fibromialgia no somos los(as) mismos(as). Eso significa que puede ser que yo no tenga todos los síntomas mencionados. Puedo tener migraña, dolor en la cadera, en los hombros o en las rodillas, pero no tengo exactamente el mismo dolor de cualquiera que tenga la condición.

Espero que esto te ayude a entenderme, pero si aún así dudas de mi dolor, tu librería, biblioteca o a través de Internet, tienen buenos libros y artículos sobre la fibromialgia.

Nota del autor: Esta carta está basada en conversaciones con mujeres y hombres con fibromialgia a través de todo el mundo. Esto no representa a ninguno de los 10 millones de personas con fibromialgia en el mundo, pero puede ayudar a que las personas saludables entiendan cuán devastadora puede ser esta condición. Por favor, no tomes el dolor de estas personas ligeramente. No querrás pasar un día en sus zapatos, o en sus cuerpos. La fibromialgia no es algo que nosotros escogemos tener, pero si la tenemos, debemos alcanzar un punto donde aceptemos la condición como parte de nuestras vidas.

Gracias por leer y espero qué entender, si compartes nos hacer un gran favor al divulgar, nuestro día a día.

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Cómo perder peso cuando tiene fibromialgia


Perder peso con fibromialgia puede ser una lucha, pero no tiene porque ser así.

Un desafío difícil de lidiar para much@s enfermos.

En los Estados Unidos, hay al menos cinco millones de adultos que luchan contra la enfermedad debilitante de la fibromialgia. Muchos de estos enfermos también tienen sobrepeso o son obesos.

A menudo, tener sobrepeso u obesidad es un síntoma de la enfermedad en sí misma. En otras palabras, el dolor crónico, los dolores musculares y la rigidez asociados con la fibromialgia hacen que sea un desafío mantenerse activo, y también puede ser difícil comprar y preparar comidas saludables con estos síntomas. Algunos pacientes incluso recurren al estrés comer y comer en exceso en general debido a la depresión y otros síntomas emocionales relacionados con la enfermedad.

Pero si luchas contra la fibromialgia, es importante saber que puedes perder peso a pesar de los síntomas que enfrentas. Solo necesita obtener la ayuda adecuada y adoptar los hábitos correctos. Esta guía paso a paso lo ayudará a navegar un plan de adelgazamiento saludable y efectivo al mismo tiempo que le presta atención y trata los síntomas de la fibromialgia.

Recuerde que puede alcanzar sus objetivos de pérdida de peso, incluso frente a la fibromialgia.

Perder peso con fibromialgia: la Guía Paso a Paso

Contenido

1. Trate el dolor lo mejor que pueda

2. Trate la depresión y cualquier síntoma emocional

3. Obtenga ayuda para la fatiga, el insomnio y otros problemas del sueño

4. Aprenda cómo comer saludablemente para reducir los síntomas

5. Comience a reducir las calorías para perder grasa

6 Comience a hacer ejercicio lentamente

7. Aprenda cómo lidiar con los contratiempos

Usted puede perder peso con la fibromialgia.

1. Trate el dolor lo mejor que pueda

El dolor y la fatiga serán las dos cosas más importantes que le impiden progresar en la pérdida de peso, y el dolor debe tratarse primero porque a menudo puede ser la causa de fatiga adicional. Hay varias maneras de tratar el dolor de la fibromialgia.

Primero, recuerde que lo mejor es tratar el dolor con soluciones que no sean medicamentos. La terapia física y el masaje pueden hacer maravillas para muchas personas. Puede fortalecer sus músculos y aumentar su rango de movimiento. Su fisioterapeuta también puede enseñarle algunos métodos de automasaje.

A continuación, considere probar biofeedback. Este es un proceso que le ayuda a controlar y controlar las funciones de su propio cuerpo. Es un procedimiento enseñado que le muestra cómo observar los cambios en la frecuencia cardíaca, la respiración y los niveles de dolor de su cuerpo a fin de reducir la tensión y el dolor muscular por su cuenta.

La acupuntura es otra opción para mejorar el dolor. Este procedimiento puede mejorar el flujo sanguíneo y alterar los niveles de neurotransmisores en su cerebro.

Finalmente, si aún no lo ha hecho, hable con un médico de buena reputación sobre sus opciones. Dependiendo de sus niveles de dolor, pueden recetar medicamentos para reducir los síntomas. Solo asegúrese de seguir siempre las pautas de su médico. Algunos medicamentos solo se pueden tomar por la noche una vez que esté en la noche debido a los síntomas asociados.

2. Tratar la depresión y cualquier síntoma emocional.

La depresión es un síntoma común de la fibromialgia. Esto a menudo se debe a que los pacientes se sienten culpables por estar tan inactivos y constantemente con dolor. Es esencial tratar la depresión, la ansiedad y otros síntomas mentales y emocionales antes de pasar a los otros pasos para perder peso porque estos síntomas a menudo pueden impedir que los pacientes intenten comer bien y hagan ejercicio para perder peso.

En primer lugar, muchas personas que sufren de fibromialgia se beneficiarán de la terapia cognitiva conductual o TCC. Esta forma de terapia ayuda a los pacientes a identificar patrones de pensamiento disfuncionales y desarrollar nuevas rutinas y técnicas que pueden ocuparse de los pensamientos negativos.

La meditación es otra forma de calmar la mente y liberar el estrés y la ansiedad. Una mente acelerada, pensamientos negativos constantes y otros patrones de pensamiento no productivos a menudo son el resultado de nuestro acelerado mundo. La meditación y la atención diaria pueden ayudarlo a reducir la velocidad y aclarar su mente.

En algunos casos, se pueden recetar antidepresivos para ayudar a reducir la depresión y aumentar la hormona, la serotonina. Muchos de estos tratamientos para la depresión también pueden ayudar con el dolor.

3. Obtenga ayuda para la fatiga, el insomnio y otros problemas de sueño.

La fatiga crónica y otros problemas del sueño también están asociados con la fibromialgia. Muchos de los remedios para el dolor y la depresión deberían ayudar con la fatiga, pero el problema es que la fatiga a menudo puede hacer que las personas no participen en estos hábitos porque están demasiado cansados.

Es por eso que tratar la fatiga es en realidad tan esencial, y la forma de hacerlo es comenzar lentamente y trabajar en pequeños incrementos. Si desea meditar, intente hacerlo solo por 5 minutos a la vez. Si desea probar algunas técnicas de auto masaje, solo haga una durante unos minutos en lugar de tratar de hacerlas en el transcurso de una hora.

El tratamiento de la fatiga puede ayudarlo a tratar los otros síntomas de la fibromialgia, pero tratar los otros síntomas de la fibromialgia también lo ayudará a tratar la fatiga. En otras palabras, debe hacer todo al mismo tiempo, y comenzará a ver el progreso en todas las áreas. La clave es ir despacio.

4. Aprenda cómo comer sano para reducir los síntomas.

Comer una dieta saludable y nutritiva es una de las mejores maneras de reducir los síntomas de la fibromialgia. Muchas veces, los síntomas de dolor están relacionados con la inflamación, por ejemplo, y la inflamación está muy influenciada por los alimentos que consume. Además, la comida chatarra tiende a hacer que cualquiera se sienta mal, así que cuanto antes pueda eliminarlos, mejor.

Primero, recuerde que las verduras y las frutas deben constituir la mayor parte de su dieta. Las carnes magras como pollo y pechuga de pavo y pescado también se pueden comer con moderación. Si eres vegetariano, intenta comer más frijoles y nueces, o come huevos si están incluidos en tu dieta.

Además de verduras, frutas y carnes magras, concéntrese en los granos integrales. Esto lo mantendrá lleno por más tiempo y ayudará en la digestión. También debe beber al menos ocho vasos de agua de ocho onzas por día. Simplemente mantenerse hidratado es una excelente manera de tratar la fatiga.

Finalmente, hable con su médico sobre suplementos dietéticos. En ocasiones, la falta de vitamina D o la falta de vitaminas B pueden contribuir a la fatiga crónica.

5. Comience a cortar calorías para perder grasa

Ha empezado a comer saludablemente, y este cambio probablemente ya haya producido algunos cambios positivos en su peso. Ahora es el momento de tomar el control de su ingesta calórica.

Para adelgazar adecuadamente a un ritmo saludable, debe reducir aproximadamente 500 calorías de su dieta todos los días. Pero para saber cuál debe ser su ingesta calórica objetivo, primero debe saber cuántas calorías quema con regularidad. Este número se llama AMR o tasa metabólica activa. Puede calcular este número buscando en línea una calculadora de AMR que tenga en cuenta su sexo, edad, altura y nivel de actividad.

De su AMR, restar 500 calorías, y esta debe ser su ingesta calórica objetivo sobre una base diaria. Reducir su dieta en 500 calorías por día le ayudará a perder al menos una o dos libras por semana.

También recuerde que la pérdida de peso lento está bien. De hecho, este es el mejor tipo porque es más fácil de mantener que la pérdida de peso rápida. Y cuando tienes fibromialgia, no vas a tener una pérdida de peso rápida. Darse cuenta de esto tan pronto como sea posible y prepararse para un progreso lento a moderado es bueno para no decepcionarse cuando la grasa no se derrite durante la noche.

6. Comience a ejercitar lentamente

El ejercicio debe comenzarse lentamente. No te sumerjas en una rutina de entrenamiento de tres horas por día porque no será sostenible. Muchas personas que sufren de fibromialgia encuentran que el ejercicio físico lento como el tai chi, el yoga, el método de pilates y la natación son los mejores tipos de ejercicios porque son suaves con los músculos y las articulaciones.

Otra cosa a tener en cuenta es que no tienes que tener el mismo nivel de intensidad de ejercicio todos los días. Debido a que hay “días buenos” y “días malos” con esta enfermedad, es esencial prestar atención a cómo se siente y medir su ejercicio al respecto. Haz más cuando tu cuerpo te permita.

Es más importante mantenerse constante, por lo que si es un mal día, está bien retroceder, pero intente seguir los movimientos. Incluso si solo hace algunos estiramientos, es un progreso. El ejercicio será bueno para quemar calorías adicionales y ayudarlo a perder peso, pero también será bueno para reducir el dolor y la depresión.

7. Aprende a lidiar con los contratiempos

Por último, pero no menos importante, es importante aprender a manejar fallas. El éxito no es un golpe directo a la cima. Por el contrario, el éxito es a menudo un camino serpenteante que te lleva hacia adelante y hacia atrás. Sin embargo, si no puede aprender a retroceder algunas veces, es posible que termine renunciando temprano saboteando su éxito a largo plazo.

Lidiar con los reveses es darse cuenta de que solo eres humano y vas a cometer errores. Sé gentil contigo mismo y vigila el premio. No continúes arruinando solo porque cometiste un error. Dése cuenta de su error, perdónese y avance en una dirección más positiva.

Puedes perder peso con fibromialgia

Perder peso cuando tienes fibromialgia puede parecer imposible al principio. El dolor y la fatiga paralizantes junto con todos los otros síntomas debilitantes que acompañan a esta enfermedad detienen a miles de hombres y mujeres por intentar incluso la pérdida de peso.

Pero solo porque va a ser un proceso plagado de desafíos no significa que no pueda perder peso cuando lucha contra la fibromialgia. Use los siete pasos descritos anteriormente, siga sus resultados y recuerde que incluso el progreso lento es mejor que ninguno. Con el tiempo, tus éxitos se acumularán, y te animarás a continuar el valioso trabajo que estás realizando.

Perder el exceso de grasa para lograr y mantener un peso saludable es un buen objetivo, y hacer todas las cosas enumeradas en esta guía solo proporcionará beneficios positivos para usted. Comienza hoy con este plan y salta al camino hacia el éxito. Sus objetivos de pérdida de peso están a su alcance; solo tienes que extender la mano y agarrarlos.

Entonces, ¿Qué le impide perder peso con la fibromialgia? Cuéntame tus desafíos en los comentarios.

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La soledad de la fibromialgia


By admin  On August 25, 2018 In Fibromialgia. Spanish

Existe soledad , es la “soledad de la fibromialgia”, esa soledad que sufren todos los enfermos que la padecen, la soledad de vivir en silencio sus síntomas por miedo a ser cuestionados, a dudar continuamente de su estabilidad psicológica y acabarse preguntándose una vez más …… ¿realmente será asi,,…. y seré yo el causante de todos mis males?

Cuestiones que en nuestra soledad quisiéramos que realmente fueran así y ante tanta zozobra y visicitud que nos toca vivir poder coger el timón de nuestra enfermedad para poder dejarla atrás.

Estas son las dudas de nuestra soledad ¿hacia donde voy? ¿que hago? ¿quien me ayuda? o mejor ¿A quién pido ayuda?

La soledad de la fibromialgia se encuentra en cada sonrisa que forzamos por miedo a decir que nos encontramos mal, por miedo a reproches, a afirmaciones del tipo “debes tomar menos medicamentos y salir más”, ¿No fuiste al médico y te puso en tratamiento? “tantas pastillas es lo que han hecho, te has acostumbrado a ellas”, “no puede ser posible que no te haga efecto”.

La soledad de la fibromialgia la vivimos cada vez que estamos en compañia con nuestros seres queridos y mientras el dolor nos atenaza luchamos por no ser el centro de atención y conseguir que acabe la jornada para poder quedarnos a solas con nosotros mismos y dejar que el dolor fluya en lagrimas de desesperación.

La soledad de la fibromialgia la sentimos cuando nos dirijimos a la consulta del médico, del especialista o lo que nos toque por turno, en ese camino nuestra mente haga que el paisaje por el que transcurrimos desaparezca y se convierta en uno de dudas y miedos a afrontar un nuevo sintoma que permanecerá en nuestro cuerpo y al que tendremos que acostumbrarnos “una vez más”.

La soledad de la fibromialgia es la lucha del día a día que afrontamos los que padecemos esta enfermedad, que se diluye por las incapacidades que sufrimos y que nuestro entorno no acepta que sea una incapacidad sino que convierte en un “puedes pero no quieres”.

La soledad de la fibromialgia son las múltiples conversaciones de quien quiere saber sobre nuestra enfermedad y sentencia la conversación con “el dolor está en nuestra mente”.

Esta soledad que vivimos se vuelve extremadamente dolorosa cuando notas que quién está a tu lado habla desde el “prejuicio” o desde su propia experiencia y no admite que el mundo sea algo más allá que su propia experiencia.

La soledad de la fibromialgia es una soledad que vamos rozando poco a poco, de la que se huye al principio (porque no hay miedo más voraz que no sentirse querido y el cariño hace necesario la compañia), y luchas por adaptarte a tu medio, a tu entorno, a tus cirscunstancias, luchas mediante la palabra, los actos, superar todas las situaciones, pero la enfermedad se va comiendo todos tus recursos y llegan los fallos y por tanto los reproches.

Entonces es cuando la huida de la soledad se convierte en necesidad, necesidad de no estar continuamente justificando tu comportamiento, necesidad de manejar tus fuerzas en cosas que consideras prioritarias. Porque lo que si te enseña la enfermedad es a priorizar tus objetivos y administrar tus fuerzas.

La soledad de la fibromialgia se convierte en una necesidad para el enfermo, es cuando se dejan de escuchar preguntas que no van a ser oidas las contestaciónes, es cuando la duda se convierte en un camino que emprendes con tus objetivos y tus perspectivas de futuro.

La soledad de la fibromialgia es el camino que recorren muchos enfermos con su verdad en secreto y que con sus limitaciones luchan por seguir con sus sueños.

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Todo lo qué debemos saber, ponerle nombre a cada síntoma, cada situación, saber qué no estamos solos.

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EN EL MAR, CONTRA LA FIBROMIALGIA.


Se llama Ana Mari Romero Cózar, tiene 45 años, nació en Benalup-Casas Viejas y lleva nueve años afincada en Ceuta.

A principios de la semana entrante va a realizar una gran proeza, como es cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, desde Tarifa a Tánger.

Pero, como ella indica, el reto “no es deportivo. Es personal. Voy a tratar de cruzar el Estrecho por la fibromialgia!”.

Ella tiene la enfermedad. “Me la diagnosticaron en mayo de 2016. Antes la tenía pero no lo sabía. No sabía el nombre que se le daba a lo que me estaba pasando”, asegura.

Entró en un brote “sin tregua” que le duró un año y ocho meses, con más de 100 síntomas. “Estoy acostumbrada al dolor. Mi umbral para el dolor es muy alto”, explica con sencillez.

Lo cierto es que al principio creía que sus problemas se debían a la columna vertebral. Iba de un médico a otro. Sufría dolores, insomnio, ansiedad, depresión, fatiga crónica… Pero también hipersensibilidad a la luz, al ruido, al tacto, intolerancia alimentaria, náuseas, dolores insoportables… “Esto es un horror”, explica.

También añade que la enfermedad “produce un deterioro cognitivo. Ahí lo acusé mucho. Te produce pérdida de la concentración, se te traba la lengua, confundía las palabras…”. Por si fuera poco, la fibromialgia le provocó problemas de vista. “Tengo tres gafas distintas y en realidad ninguna me sirve”. Quizá lo peor es el dolor de cabeza: “lo único que deseas es que te arranquen la cabeza de cuajo. Pero la lista de síntomas es interminable”.

Nadie lo diría, a juzgar por su apariencia externa y por el tono muscular que ha adquirido, nadando, luchando contra corrientes e incluso entrenando en medio de temporales.

Después de un año y ocho meses prácticamente sin poder salir de su casa, se ha marcado el reto: cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar.

“Entré en el mar en agosto de 2017. Como por parte de magia comencé a sentirme mejor”, explica emocionada.

Nadará desde Tarifa a Tánger, una distancia que aproximadamente es de algo más de 16.000 metros: “eso si todo va bien. Si las mareas te juegan una mala pasada, la distancia podría incrementarse a 22.000 metros”.

Ayer le iban a confirmar cuándo se tira al agua. Puede ser este lunes o el martes. Lo harán desde la Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar, que se ocupará del apoyo logístico.

“El mensaje que quiero transmitir es que la gente que no sepa lo que ese la fibromialgia -la ‘fibro’, dice a veces- la conozca un poquito y a prenda a ser respetuosa con las personas que la tienen. Y para que los que la tienen, que existe una lucecita. Al igual que yo he encontrado la fuerza en el agua, ellos pueden encontrarla en otro lugar.

Que no se rindan, que sigan buscando”, expresa con la convicción de quien es una luchadora nata que ha encontrado el camino.

“Empecé a nadar en agosto y comencé los entrenamientos en septiembre. Algo más de 6.000 metros diarios. He pasado todo el invierno en el mar, coincidiendo con temporales. No te puedes preparar para cruzar el Estrecho si entrenas cuando el mar es un plato. Si me encuentro corrientes en el Estrecho, tengo que estar fuerte”. Durante el entrenamiento ha hecho lo que ella denomina “tiradas largas”, de 7.000 y 8.000 metros.

“En el mar voy a estar sola. Yo no voy a marcar un tiempo”, manifiesta.

Nadará sola, pero irá acompañada de una embarcación, algo alejada pero visible, que será la que le irá marcando la travesía a seguir. Pero también tendrá cerca una Zodiak, para avituallamiento y por su propia seguridad. “No tengo ni dea de lo que voy a tardar”, manifiesta.

Su referencia es un gran deportista “y mejor persona”. Es José Antonio Carracao. “Ha sido mi motivador. Es el causante de que me haya metido en esta historia. Él es mi mentor. En todos los momentos de debilidad no me ha dejado rendirme”.

Al preguntarle su edad afirma: “tengo 45 años, pero en realidad por dentro estoy hecha una porquería”, señala sin complejos.

Esta mujer es psicoterapeuta y asegura que seguir aferrándose a su trabajo es lo que le ha hecho seguir adelante, además del mar, “cuando notas que tu vida se derrumba”.

Tiene una ilusión. Recientemente tuvo conocimiento de que un joven nadador cruzó el Estrecho y que tuvo un maravilloso encuentro con calderones incluso con una ballena. Lejos de tener miedo, indica que le encantaría tener un encuentro en el Estrecho con estos magníficos animales.

Lo cierto es que Ana Mari Romero Cózar es todo un ejemplo de valentía, de superación, de que teniendo fuerza de voluntad es posible vencer. Y ella, con su sonrisa, es la prueba.

http://elpueblodeceuta.es

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