Carta para aquellas personas que no entienden la fibromialgia


“Si naciste con genes saludables, tal vez me conozcas, pero no me entiendes. Yo no fui tan afortunado(a) como tú. Tengo la predisposición de padecer dolor crónico, fatiga y problemas de concentración. Fui diagnosticado(a) con fibromialgia luego de meses, años o tal vez décadas de problemas físicos y emocionales. Debido a que no sabías cuán enfermo(a) estaba, me llamaste perezoso(a), que simulaba estar enfermo(a) para no trabajar, o simplemente ridículo(a). Si tienes tiempo para leer esto, quiero ayudarte a que entiendas cuán diferentes somos tú y yo.”

-Lo que debes saber acerca de la fibromialgia:

La fibromialgia no es una enfermedad nueva. En 1815, un cirujano en la Universidad de Edinburgh, William Balfour, describió la fibromialgia. Con el pasar del tiempo, esta ha sido descrita como reumatismo crónico, mialgia o fibrositis. A diferencia de las enfermedades, los síndromes como la fibromialgia no tienen una causa conocida, pero constituyen un grupo de signos y síntomas los cuales, desafortunadamente para el paciente, se encuentran presentes a la misma vez. La artritis reumatoide y el lupus también son síndromes.

La mayoría de los síntomas y problemas emocionales asociados con la fibromialgia no son de origen psicológico.

Este no es un desorden en el cual “todo está en su mente”. En 1987, la Asociación Médica Americana reconoció la fibromialgia como una condición física real y una causa mayor de incapacidad.

La fibromialgia puede ser incapacitante y depresiva, interfiriendo con las actividades diarias más simples.

-Lo que debes saber acerca de mí:

  1. Mi dolor- Mi dolor no es tu dolor. No está causado por una inflamación. El tomar tus medicinas para la artritis no me ayudará. No puedo trabajar, pues mi cuerpo no resiste. No es dolor que se mantiene sólo en una parte del cuerpo. Hoy está en mi hombro, pero mañana puede estar en un pie, o tal vez se haya ido. Mi dolor es producido por que las señales llegan a mi cerebro de forma impropia, posiblemente debido a los disturbios del sueño. Esto no es muy comprendido, pero sí real.
  2. Mi fatiga- No sólo me siento muy cansado(a). Estoy severamente exhausto(a). Yo quisiera participar en actividades físicas, pero no puedo. Por favor, no lo tomes personal. Si me viste de compras ayer, pero que no puedo ni ayudarte a limpiar el patio hoy, no es porque no quiera hacerlo. Estoy pagando el precio por estresar mis músculos más allá de su capacidad.

  3. Mis problemas de concentración- Todos(as)los(as) que sufrimos de fibromialgia le llamamos a esos problemas “fibro fog”. Tal vez no recuerde tu nombre, pero recuerdo tu rostro. Tal vez no recuerde lo que prometí hacer por ti, aunque me lo hayas dicho sólo segundos antes. Mi problema no tiene nada que ver con la edad, pero tal vez esté relacionado con el disturbio del sueño. No tengo memoria selectiva. Algunos días, incluso, no tengo memoria a corto plazo.

  4. Mi torpeza- Si piso tus pies o corro tras de ti entre la multitud, no te estoy persiguiendo. No tengo el control de mis músculos para hacer eso. Si estás detrás de mi en una escalera, por favor ten paciencia. En estos días, tomo la vida y cada paso uno a la vez.

  5. Mi sensitividad- No puedo permanecer aquí! Eso puede deberse a ciertos factores, como la luz brillante, ruidos muy agudos o bajos, olores. La fibromialgia ha sido llamada “el desorden que todo lo agrava”.

  6. Mi intolerancia- No aguanto el calor, o la humedad. Si soy hombre sudaré profusamente. Si soy mujer, también. Y no te sorprendas si me muevo sin control cuando hace frío. Tampoco tolero el frío. Mi termostato interno está roto, y nadie sabe cómo arreglarlo.

  7. Mi depresión- Sí, hay días que prefiero quedarme en cama, o en la casa, o morir. El dolor severo es implacable y puede causar depresión. Tu sincero interés y entendimiento pueden sacarme del abismo.

  8. Mi estrés- Mi cuerpo no puede manejar bien el estrés. Si tengo que dejar de trabajar, trabajar a tiempo parcial o delegar mis responsabilidades en el hogar, no es por ser perezoso(a). El estrés diario puede empeorar mis síntomas e incapacitarme completamente.

  9. Mi peso- Puedo estar sobrepeso o puedo ser delgado(a). Esté como esté, no ha sido mi elección. Mi cuerpo no es tu cuerpo. Mi apetito está afectado y no hay nadie que sepa cómo arreglarlo.

  10. Mi necesidad de terapia- Si necesito un masaje diario, no me tengas envidia. Mi masaje no es tu masaje. Considera lo que puede hacer un masaje en mi cuerpo si el dolor de una pierna la semana pasada, ahora lo siento en todo el cuerpo. El masaje puede ser bien doloroso; pero lo necesito. El masaje regularmente puede ayudar, al menos por un tiempo.

  11. Mis días buenos- Si me ves sonreír y funcionar normalmente, no asumas que me siento bien. Sufro de dolor crónico y fatiga que no tiene cura. Puedo tener mis días buenos, semanas o hasta meses. De hecho, son los días buenos los que me permiten seguir adelante.

  12. Mi individualidad- Aun los(as) que sufrimos de fibromialgia no somos los(as) mismos(as). Eso significa que puede ser que yo no tenga todos los síntomas mencionados. Puedo tener migraña, dolor en la cadera, en los hombros o en las rodillas, pero no tengo exactamente el mismo dolor de cualquiera que tenga la condición.

Espero que esto te ayude a entenderme, pero si aún así dudas de mi dolor, tu librería, biblioteca o a través de Internet, tienen buenos libros y artículos sobre la fibromialgia.

Nota del autor: Esta carta está basada en conversaciones con mujeres y hombres con fibromialgia a través de todo el mundo. Esto no representa a ninguno de los 10 millones de personas con fibromialgia en el mundo, pero puede ayudar a que las personas saludables entiendan cuán devastadora puede ser esta condición. Por favor, no tomes el dolor de estas personas ligeramente. No querrás pasar un día en sus zapatos, o en sus cuerpos. La fibromialgia no es algo que nosotros escogemos tener, pero si la tenemos, debemos alcanzar un punto donde aceptemos la condición como parte de nuestras vidas.

Gracias por leer y espero qué entender, si compartes nos hacer un gran favor al divulgar, nuestro día a día.

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Los efectos neurológicos y psicológicos de la fibromialgia en la mujer.


By admin  On August 11, 2018 In Fibromyalgia Leave a comment 

El síndrome de fibromialgia es una enfermedad que puede afectar el bienestar psicológico y neurológico de las mujeres.

El síndrome de fibromialgia (FMS) se define como un dolor musculoesquelético y sensibilidad en todo el cuerpo (Bjorkegren, Wallander, Johansson & Svardsudd, 2009). FMS es una enfermedad crónica. Hice la hipótesis de que FMS puede afectar negativamente a las mujeres tanto neurológica como psicológicamente.

El propósito de este artículo fue esclarecer esta enfermedad al discutir las causas de la fibromialgia, el proceso de diagnóstico, los efectos neurológicos, los efectos psicológicos, los problemas de relación que uno enfrenta al momento del diagnóstico y los tratamientos disponibles para ayudar a aliviar estos efectos en pacientes con FMS.

Los efectos neurológicos y psicológicos de la fibromialgia en las mujeres

Con frecuencia, muchas mujeres en la sociedad actual lidian con enfermedades crónicas. El dolor crónico generalizado es el síntoma de muchas enfermedades, pero particularmente estos síntomas se observan en la fibromialgia (Mundal, Grawe, Bjorngaard, Linakar y Fors, 2014). El propósito de este trabajo fue evaluar la investigación del bienestar neurológico y psicológico de mujeres con FMS. Al hacerlo, el objetivo de mi investigación fue explorar esta enfermedad y determinar las causas, cómo se diagnostica, los efectos neurológicos y psicológicos, las dificultades de las relaciones cuando se trata de fibromialgia y cómo se trata esta enfermedad para mantener una salud y estilo de vida satisfactorio. La fibromialgia puede afectar negativamente el bienestar neurológico y psicológico de las mujeres que han sido diagnosticadas con este dolor crónico.

La fibromialgia es un tema en constante crecimiento en el campo de la medicina.

Se ha convertido en una enfermedad altamente diagnosticada y mal diagnosticada en todo el mundo (Topbas et al., 2005). Esta enfermedad debilitante es importante de entender porque las mujeres se ven afectadas tanto neurológica como psicológicamente (Desmeules et al., 2012; Montoro, Duschek, Muñoz Ladrón de Guevara, Fernández-Serrano y Reyes del Paso, 2014). La fibromialgia afecta la anatomía del cerebro, los músculos y los nervios de todo el cuerpo y causa fatiga, sensibilidad y dolor intenso (Bongiorno, 2012).

Esta enfermedad también afecta el bienestar psicológico de uno. Muchos experimentan depresión y ansiedad (Desmeules et al., 2012). Cuanto más se pueda entender sobre esta enfermedad, más se puede tratar y vivir con fibromialgia. Al abordar este tema, se abordarán las siguientes áreas de la psicología: psicología neurológica, psicología social y psicología de la salud. Mediante el uso de neuropsicología, el lector debe ser capaz de entender mejor y explicar cómo la fibromialgia puede afectar el cerebro y los elementos físicos. La psicología social se utilizará para abordar cómo esta enfermedad afecta los sentimientos y las conductas de las personas. La psicología de la salud abordará los factores psicológicos y conductuales en los que contribuyen a esta enfermedad.

De acuerdo con Tobas et al. (2005), la prevalencia de fibromialgia en la población femenina fue aproximadamente del 3,6% para las personas de 20 a 49 años, mientras que este porcentaje fue mayor al 10,1% para los 50-59 años de edad. Con la frecuencia de ocurrencia cada vez más prominente, es importante comprender esta enfermedad, incluidos los síntomas y las causas. La fibromialgia es una enfermedad clínica que a menudo se concluye que es solo “de la mente” (Wait, 2014). Aunque esta enfermedad ahora se considera una enfermedad clínica y neurológica, a menudo incluye un largo viaje hacia un diagnóstico.

Diagnosticar la Fibromialgia

A diferencia de muchas enfermedades, la fibromialgia no suele ser el primer diagnóstico y viene después de muchas pruebas diferentes para otras enfermedades autoinmunes como el lupus. Según Wierwillie (2011), el caso general sería una mujer que ha sufrido dolor crónico durante un período de tiempo superior a tres meses. El dolor por lo general está generalizado en los músculos y las articulaciones de la parte superior e inferior del cuerpo (Wierwillie, 2011). Además del dolor generalizado, muchos pacientes también experimentan rigidez y fatiga severa. Esta enfermedad musculoesquelética se incluye en la categoría de reumatismo muscular que define síntomas que se inician gradualmente en diferentes lugares del cuerpo y, finalmente, irradian a todo el cuerpo (Wierwillie, 2011). El médico, después de diagnosticar erróneamente muchas veces debido a síntomas similares de otras enfermedades, realiza un examen físico que revela un aumento del dolor en al menos diez puntos en lugares específicos del cuerpo del paciente (Wierwillie, 2011) (consulte el Apéndice A para ver el cuadro de puntos sensibles).

La fibromialgia con demasiada frecuencia se diagnostica erróneamente porque los síntomas y la gravedad no siempre se alinean con los criterios de diagnóstico (Wierwillie, 2011). Según Wierwillie (2011), los criterios de diagnóstico no pueden aplicarse universalmente, lo que provoca una “ausencia de absoluto”. No hay una prueba o exploración de sangre que pueda identificar o diagnosticar positivamente a una persona con fibromialgia (Wierwillie, 2011). Tratar con los médicos durante el proceso de diagnóstico de esta enfermedad no siempre es fácil. Con frecuencia, los médicos y el diagnóstico erróneo de Fibromialgia pueden ser difíciles para el paciente y no siempre útiles para el paciente (Undeland & Malterud, 2007). Los pacientes con fibromialgia experimentan falta de respeto, incomprensión y limitación a la atención que reciben de sus médicos porque esta enfermedad es invisible incluso para el ojo entrenado (Undeland & Malterud, 2007). La fibromialgia abarca muchos efectos neurológicos y psicológicos que el médico adecuado puede examinar y diagnosticar.

Efectos neurológicos de la fibromialgia

La función de memoria implícita se ve afectada en pacientes con fibromialgia (Duschek, Werner, Winkelmann y Wankner, 2013). Se refiere a la conciencia inconsciente de la influencia de las experiencias pasadas sobre las conductas actuales en las experiencias actuales (Duschek, Werner, Winkelmann y Wankner, 2013). Los investigadores encontraron que en pacientes con fibromialgia mostraron significativamente menos respuestas correctas cuando se les administraba una tarea de memoria implícita. Los controles sanos obtuvieron una puntuación significativamente mejor. Estos resultados se tradujeron en sugerencias que implicaban que había una función implícita de la memoria implícita que reducía la influencia del comportamiento del paciente (Duschek, Werner, Winkelmann y Wankner, 2013).

Los pacientes con fibromialgia pueden experimentar muchos efectos neurológicos diferentes. Según Montoro, Duscheck, Guevara, Fernández-Serrano y Reyes del Paso (2014), existen evidencias que sugieren que los pacientes con fibromialgia padecen déficits cognitivos. Una forma de investigar esta idea es medir la respuesta aberrante del flujo sanguíneo cerebral durante una tarea de cognición. El flujo sanguíneo cerebral es importante porque se ha investigado y la evidencia apunta a una relación entre él y la actividad neuronal (Guevara et al., 2014). La actividad neuronal es un factor importante en por qué las personas con fibromialgia pueden experimentar “niebla” cerebral o actividad cerebral inferior frente a la actividad cerebral o el flujo sanguíneo cerebral de una mujer sana (Guevara et al., 2014). El flujo sanguíneo cerebral y las anomalías cognitivas son uno de los muchos efectos neurológicos.

En el funcionamiento relacionado, se demostró que la proteína SNAP-25 contribuye a la fusión de vesículas sinápticas y a la membrana plasmática en la neurotransmisión en todo el cerebro (Balkarli, Sengul, Tepeli, Balkarli y Cobankara, 2014). La proteína SNAP-25 puede ser un indicador clave de los efectos neurológicos del cerebro en pacientes con fibromialgia (Balkarli et al., 2014). Se ha observado un aumento en el gen SNAP-25 en pacientes con fibromialgia. Este gen se ha visto como un factor en otras enfermedades y trastornos y podría ser una de las principales razones de los trastornos neurológicos, psicológicos y cognitivos observados en pacientes con fibromialgia (Balkarli et al., 2014).

Otros síntomas relacionados con la fibromialgia son los dolores de cabeza por tensión, el síndrome del intestino irritable y el síndrome de dolor miofacial que recaen en los síndromes de sensibilización central (Balkarli et al., 2014). El dolor musculosquelético y la sensibilidad se encuentran dentro de la categoría etiopatogénesis (Balkarli et al., 2014). La relación entre la proteína SNAP-25 y la etiopatogenia se ha estudiado pero no se conoce claramente. Los investigadores documentaron a través de estudios que hubo un aumento en la proteína SNAP-25 en pacientes con fibromialgia versus mujeres sanas (Balkarli et al., 2014). Podría ser que estos factores puedan ser una forma de evaluar genéticamente la fibromialgia. Este no fue el único vínculo que existe entre las vías neurológicas y la fibromialgia.

La fibromialgia también se ha relacionado con las vías inmune-hormonales prolongadas (Breeding, Russell & Nicolson, 2012). La activación inmune es prolongada, lo que afecta el estrés oxidativo y nitrogenado, lo que conduce a subyugación hormonal, fatiga y dolor neuropático (Breeding, Russell & Nicolson, 2012). Estas vías pueden ser la razón del dolor neurológico crónico que los pacientes con fibromialgia experimentan a diario (Breeding, Russell y Nicolson, 2012). Estas vías también podrían ser una causa o desencadenante de la fibromialgia.

Cuestiones como eventos traumáticos, estrés emocional o infección crónica no resuelta pueden ser una explicación parcial de la aparición del síndrome de fibromialgia (Breeding, Russell y Nicolson, 2012).

Un mecanismo de procesamiento del dolor central disfuncional conduce a una sensibilidad al dolor generalizada que explica el dolor crónico generalizado asociado con la fibromialgia (Stahl, 2009). Hay vías que atraviesan la médula espinal que están involucradas en la percepción del dolor a través de los centros cerebrales superiores (Stahl, 2009). Estas vías consisten en varios neurotransmisores que afectan el dolor, el estado de ánimo y muchos otros síntomas que se observan en pacientes con fibromialgia. Los neurotransmisores involucrados son serotonina, noradrenalina y otros como la dopamina (Stahl, 2009). Per Stahl (2009), las entradas de nocicepción son vías ascendentes y descendentes que son parte del proceso bidireccional de paso neuronal a través de la médula espinal hacia el cerebro. Estas vías actúan como moduladores de la percepción del dolor y regulan las vías del dolor. Hay una anormalidad en este procesamiento del dolor en pacientes con fibromialgia.

Estos neurotransmisores no solo están involucrados en la percepción y el procesamiento del dolor, sino que estos mismos neurotransmisores también afectan el bienestar psicológico de los pacientes con fibromialgia (Stahl, 2009).

Efectos psicológicos de la fibromialgia

Se ha informado que la angustia psicológica es elevada en pacientes con fibromialgia (Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, 2004). Específicamente, los pacientes informan depresión y ansiedad como dos efectos principales de la fibromialgia (Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, 2004). Per Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, (2004), la depresión oscila entre el 26-80% de los pacientes con fibromialgia junto con el 51-63% de los pacientes con ansiedad. Como se puede ver en estas estadísticas, la depresión y la ansiedad comórbidas existen entre los pacientes con fibromialgia. La angustia psicológica puede estar relacionada con el grado de dolor que sufre un paciente con fibromialgia (Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, 2004). Con este conocimiento, es difícil saber si la fibromialgia causa la angustia psicológica o si es causada por la angustia psicológica.

Los pacientes con fibromialgia padecen dolor neurológico relacionado con anomalías emocionales y cognitivas (Desmeules, Piguet, Besson, Chabert, Rapiti, Rebsamen, Rossier, Curtin, Dayer y Cedraschi, 2012). Los pacientes con fibromialgia, a los que se informó que no podían dejar de recibir apoyo medicinal para esta enfermedad, informaron una mayor angustia psicológica (Desmeules et al., 2012). A escala global, los pacientes con fibromialgia mostraron una vulnerabilidad psicológica que podría estar relacionada con “un modulador en el metabolismo de neurotransmisores monoaminérgicos llamado Cathechol-O-Metil-Transferasa Val158MET Polimorfismo” (COMT VAL158Met) (Desmeules et al., 2012). Esta enzima se ha asociado con el bienestar psicológico de los pacientes con fibromialgia.

COMT VAL158Met polimorfismo fue elevado en pacientes que estaban tomando medicamentos para esta enfermedad e incapaces de detener la ingesta en comparación con los pacientes que fueron capaces de detener la ingesta de medicamentos (Desmeules et al., 2012). La enzima COMT VAL158Met puede ser otra visión para diagnosticar cuando uno sufre de Fibromialgia. El bienestar psicológico de los pacientes con fibromialgia abarca más que anomalías como la depresión y la ansiedad.

El bienestar espiritual se puede observar como parte del bienestar psicológico. Se ha demostrado que el bienestar espiritual afecta la relación entre los patrones de síntomas y la incertidumbre en pacientes con fibromialgia (Anema, Johnson, Zeller, Fogg y Zetterlund, 2009). Cuando uno considera los síntomas y desafíos que son aparte de la fibromialgia, se puede deducir que el bienestar espiritual de un individuo puede verse afectado (Anema, Johnson, Zeller, Fogg & Zetterlund, 2009). Una sensación de incertidumbre puede ser una fuente de estrés para los pacientes con fibromialgia. La incertidumbre tiene un efecto sobre el bienestar psicosocial (Anema, Johnson, Zeller, Fogg y Zetterlund, 2009)..

El síndrome de fibromialgia es una enfermedad que puede afectar el bienestar psicológico y neurológico de las mujeres. El síndrome de fibromialgia (FMS) se define como un dolor musculoesquelético y sensibilidad en todo el cuerpo (Bjorkegren, Wallander, Johansson & Svardsudd, 2009). FMS es una enfermedad crónica. Hice la hipótesis de que FMS puede afectar negativamente a las mujeres tanto neurológica como psicológicamente. El propósito de este artículo fue esclarecer esta enfermedad al discutir las causas de la fibromialgia, el proceso de diagnóstico, los efectos neurológicos, los efectos psicológicos, los problemas de relación que uno enfrenta al momento del diagnóstico y los tratamientos disponibles para ayudar a aliviar estos efectos en pacientes con FMS.

Los efectos neurológicos y psicológicos de la fibromialgia en las mujeres.

Con frecuencia, muchas mujeres en la sociedad actual lidian con enfermedades crónicas. El dolor crónico generalizado es el síntoma de muchas enfermedades, pero particularmente estos síntomas se observan en la fibromialgia (Mundal, Grawe, Bjorngaard, Linakar y Fors, 2014). El propósito de este trabajo fue evaluar la investigación del bienestar neurológico y psicológico de mujeres con FMS. Al hacerlo, el objetivo de mi investigación fue explorar esta enfermedad y determinar las causas, cómo se diagnostica, los efectos neurológicos y psicológicos, las dificultades de las relaciones cuando se trata de fibromialgia y cómo se trata esta enfermedad para mantener una salud y estilo de vida satisfactorio. La fibromialgia puede afectar negativamente el bienestar neurológico y psicológico de las mujeres que han sido diagnosticadas con este dolor crónico.

La fibromialgia es un tema en constante crecimiento en el campo de la medicina.

Se ha convertido en una enfermedad altamente diagnosticada y mal diagnosticada en todo el mundo (Topbas et al., 2005). Esta enfermedad debilitante es importante de entender porque las mujeres se ven afectadas tanto neurológica como psicológicamente (Desmeules et al., 2012; Montoro, Duschek, Muñoz Ladrón de Guevara, Fernández-Serrano y Reyes del Paso, 2014). La fibromialgia afecta la anatomía del cerebro, los músculos y los nervios de todo el cuerpo y causa fatiga, sensibilidad y dolor intenso (Bongiorno, 2012).

Esta enfermedad también afecta el bienestar psicológico de uno. Muchos experimentan depresión y ansiedad (Desmeules et al., 2012). Cuanto más se pueda entender sobre esta enfermedad, más se puede tratar y vivir con fibromialgia. Al abordar este tema, se abordarán las siguientes áreas de la psicología: psicología neurológica, psicología social y psicología de la salud. Mediante el uso de neuropsicología, el lector debe ser capaz de entender mejor y explicar cómo la fibromialgia puede afectar el cerebro y los elementos físicos. La psicología social se utilizará para abordar cómo esta enfermedad afecta los sentimientos y las conductas de las personas. La psicología de la salud abordará los factores psicológicos y conductuales en los que contribuyen a esta enfermedad.

De acuerdo con Tobas et al. (2005), la prevalencia de fibromialgia en la población femenina fue aproximadamente del 3,6% para las personas de 20 a 49 años, mientras que este porcentaje fue mayor al 10,1% para los 50-59 años de edad. Con la frecuencia de ocurrencia cada vez más prominente, es importante comprender esta enfermedad, incluidos los síntomas y las causas. La fibromialgia es una enfermedad clínica que a menudo se concluye que es solo “de la mente” (Wait, 2014). Aunque esta enfermedad ahora se considera una enfermedad clínica y neurológica, a menudo incluye un largo viaje hacia un diagnóstico.

Diagnosticar la Fibromialgia.

A diferencia de muchas enfermedades, la fibromialgia no suele ser el primer diagnóstico y viene después de muchas pruebas diferentes para otras enfermedades autoinmunes como el lupus. Según Wierwillie (2011), el caso general sería una mujer que ha sufrido dolor crónico durante un período de tiempo superior a tres meses. El dolor por lo general está generalizado en los músculos y las articulaciones de la parte superior e inferior del cuerpo (Wierwillie, 2011). Además del dolor generalizado, muchos pacientes también experimentan rigidez y fatiga severa. Esta enfermedad musculoesquelética se incluye en la categoría de reumatismo muscular que define síntomas que se inician gradualmente en diferentes lugares del cuerpo y, finalmente, irradian a todo el cuerpo (Wierwillie, 2011).

El médico, después de diagnosticar erróneamente muchas veces debido a síntomas similares de otras enfermedades, realiza un examen físico que revela un aumento del dolor en al menos diez puntos en lugares específicos del cuerpo del paciente (Wierwillie, 2011) (consulte el Apéndice A para ver el cuadro de puntos sensibles).

La fibromialgia con demasiada frecuencia se diagnostica erróneamente porque los síntomas y la gravedad no siempre se alinean con los criterios de diagnóstico (Wierwillie, 2011). Según Wierwillie (2011), los criterios de diagnóstico no pueden aplicarse universalmente, lo que provoca una “ausencia de absoluto”. No hay una prueba o exploración de sangre que pueda identificar o diagnosticar positivamente a una persona con fibromialgia (Wierwillie, 2011). Tratar con los médicos durante el proceso de diagnóstico de esta enfermedad no siempre es fácil. Con frecuencia, los médicos y el diagnóstico erróneo de Fibromialgia pueden ser difíciles para el paciente y no siempre útiles para el paciente (Undeland & Malterud, 2007). Los pacientes con fibromialgia experimentan falta de respeto, incomprensión y limitación a la atención que reciben de sus médicos porque esta enfermedad es invisible incluso para el ojo entrenado (Undeland & Malterud, 2007). La fibromialgia abarca muchos efectos neurológicos y psicológicos que el médico adecuado puede examinar y diagnosticar.

Efectos neurológicos de la fibromialgia

La función de memoria implícita se ve afectada en pacientes con fibromialgia (Duschek, Werner, Winkelmann y Wankner, 2013). Se refiere a la conciencia inconsciente de la influencia de las experiencias pasadas sobre las conductas actuales en las experiencias actuales (Duschek, Werner, Winkelmann y Wankner, 2013). Los investigadores encontraron que en pacientes con fibromialgia mostraron significativamente menos respuestas correctas cuando se les administraba una tarea de memoria implícita. Los controles sanos obtuvieron una puntuación significativamente mejor. Estos resultados se tradujeron en sugerencias que implicaban que había una función implícita de la memoria implícita que reducía la influencia del comportamiento del paciente (Duschek, Werner, Winkelmann y Wankner, 2013).

Los pacientes con fibromialgia pueden experimentar muchos efectos neurológicos diferentes. Según Montoro, Duscheck, Guevara, Fernández-Serrano y Reyes del Paso (2014), existen evidencias que sugieren que los pacientes con fibromialgia padecen déficits cognitivos. Una forma de investigar esta idea es medir la respuesta aberrante del flujo sanguíneo cerebral durante una tarea de cognición. El flujo sanguíneo cerebral es importante porque se ha investigado y la evidencia apunta a una relación entre él y la actividad neuronal (Guevara et al., 2014). La actividad neuronal es un factor importante en por qué las personas con fibromialgia pueden experimentar “niebla” cerebral o actividad cerebral inferior frente a la actividad cerebral o el flujo sanguíneo cerebral de una mujer sana (Guevara et al., 2014). El flujo sanguíneo cerebral y las anomalías cognitivas son uno de los muchos efectos neurológicos.

En el funcionamiento relacionado, se demostró que la proteína SNAP-25 contribuye a la fusión de vesículas sinápticas y a la membrana plasmática en la neurotransmisión en todo el cerebro (Balkarli, Sengul, Tepeli, Balkarli y Cobankara, 2014). La proteína SNAP-25 puede ser un indicador clave de los efectos neurológicos del cerebro en pacientes con fibromialgia (Balkarli et al., 2014). Se ha observado un aumento en el gen SNAP-25 en pacientes con fibromialgia. Este gen se ha visto como un factor en otras enfermedades y trastornos y podría ser una de las principales razones de los trastornos neurológicos, psicológicos y cognitivos observados en pacientes con fibromialgia (Balkarli et al., 2014).

Otros síntomas relacionados con la fibromialgia son los dolores de cabeza por tensión, el síndrome del intestino irritable y el síndrome de dolor miofacial que recaen en los síndromes de sensibilización central (Balkarli et al., 2014). El dolor musculosquelético y la sensibilidad se encuentran dentro de la categoría etiopatogénesis (Balkarli et al., 2014). La relación entre la proteína SNAP-25 y la etiopatogenia se ha estudiado pero no se conoce claramente. Los investigadores documentaron a través de estudios que hubo un aumento en la proteína SNAP-25 en pacientes con fibromialgia versus mujeres sanas (Balkarli et al., 2014). Podría ser que estos factores puedan ser una forma de evaluar genéticamente la fibromialgia. Este no fue el único vínculo que existe entre las vías neurológicas y la fibromialgia.

La fibromialgia también se ha relacionado con las vías inmune-hormonales prolongadas (Breeding, Russell & Nicolson, 2012). La activación inmune es prolongada, lo que afecta el estrés oxidativo y nitrogenado, lo que conduce a subyugación hormonal, fatiga y dolor neuropático (Breeding, Russell & Nicolson, 2012). Estas vías pueden ser la razón del dolor neurológico crónico que los pacientes con fibromialgia experimentan a diario (Breeding, Russell y Nicolson, 2012). Estas vías también podrían ser una causa o desencadenante de la fibromialgia. Cuestiones como eventos traumáticos, estrés emocional o infección crónica no resuelta pueden ser una explicación parcial de la aparición del síndrome de fibromialgia (Breeding, Russell y Nicolson, 2012).

Un mecanismo de procesamiento del dolor central disfuncional conduce a una sensibilidad al dolor generalizada que explica el dolor crónico generalizado asociado con la fibromialgia (Stahl, 2009). Hay vías que atraviesan la médula espinal que están involucradas en la percepción del dolor a través de los centros cerebrales superiores (Stahl, 2009). Estas vías consisten en varios neurotransmisores que afectan el dolor, el estado de ánimo y muchos otros síntomas que se observan en pacientes con fibromialgia. Los neurotransmisores involucrados son serotonina, noradrenalina y otros como la dopamina (Stahl, 2009). Per Stahl (2009), las entradas de nocicepción son vías ascendentes y descendentes que son parte del proceso bidireccional de paso neuronal a través de la médula espinal hacia el cerebro. Estas vías actúan como moduladores de la percepción del dolor y regulan las vías del dolor. Hay una anormalidad en este procesamiento del dolor en pacientes con fibromialgia.

Estos neurotransmisores no solo están involucrados en la percepción y el procesamiento del dolor, sino que estos mismos neurotransmisores también afectan el bienestar psicológico de los pacientes con fibromialgia (Stahl, 2009).

Efectos psicológicos de la fibromialgia

Se ha informado que la angustia psicológica es elevada en pacientes con fibromialgia (Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, 2004). Específicamente, los pacientes informan depresión y ansiedad como dos efectos principales de la fibromialgia (Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, 2004). Per Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, (2004), la depresión oscila entre el 26-80% de los pacientes con fibromialgia junto con el 51-63% de los pacientes con ansiedad. Como se puede ver en estas estadísticas, la depresión y la ansiedad comórbidas existen entre los pacientes con fibromialgia. La angustia psicológica puede estar relacionada con el grado de dolor que sufre un paciente con fibromialgia (Sayar, Guleca, Topbas y Kalyoncu, 2004). Con este conocimiento, es difícil saber si la fibromialgia causa la angustia psicológica o si es causada por la angustia psicológica.

Los pacientes con fibromialgia padecen dolor neurológico relacionado con anomalías emocionales y cognitivas (Desmeules, Piguet, Besson, Chabert, Rapiti, Rebsamen, Rossier, Curtin, Dayer y Cedraschi, 2012). Los pacientes con fibromialgia, a los que se informó que no podían dejar de recibir apoyo medicinal para esta enfermedad, informaron una mayor angustia psicológica (Desmeules et al., 2012). A escala global, los pacientes con fibromialgia mostraron una vulnerabilidad psicológica que podría estar relacionada con “un modulador en el metabolismo de neurotransmisores monoaminérgicos llamado Cathechol-O-Metil-Transferasa Val158MET Polimorfismo” (COMT VAL158Met) (Desmeules et al., 2012). Esta enzima se ha asociado con el bienestar psicológico de los pacientes con fibromialgia.

COMT VAL158Met polimorfismo fue elevado en pacientes que estaban tomando medicamentos para esta enfermedad e incapaces de detener la ingesta en comparación con los pacientes que fueron capaces de detener la ingesta de medicamentos (Desmeules et al., 2012). La enzima COMT VAL158Met puede ser otra visión para diagnosticar cuando uno sufre de Fibromialgia. El bienestar psicológico de los pacientes con fibromialgia abarca más que anomalías como la depresión y la ansiedad.

El bienestar espiritual se puede observar como parte del bienestar psicológico. Se ha demostrado que el bienestar espiritual afecta la relación entre los patrones de síntomas y la incertidumbre en pacientes con fibromialgia (Anema, Johnson, Zeller, Fogg y Zetterlund, 2009). Cuando uno considera los síntomas y desafíos que son aparte de la fibromialgia, se puede deducir que el bienestar espiritual de un individuo puede verse afectado (Anema, Johnson, Zeller, Fogg & Zetterlund, 2009). Una sensación de incertidumbre puede ser una fuente de estrés para los pacientes con fibromialgia. La incertidumbre tiene un efecto sobre el bienestar psicosocial (Anema, Johnson, Zeller, Fogg y Zetterlund, 2009)..

Fibromialgia en primera persona: “El viento te hace doler la piel como si te pegaran


By admin  On August 12, 2018 In Fibromyalgia Leave a comment 

Fibromialgia en primera persona: “El viento te hace doler la piel como si te pegaran.

Los síntomas son tantos y tan diferentes, que la definición que mejor le cuadra es la que precisa que se trata de “un desorden de funciones”. La OMS la clasificó como “enfermedad”, pero aún muchos médicos no la aceptan, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento. El 40% de quienes la padecen pierde el empleo. En la Argentina, un proyecto de ley busca que se la reconozca como “enfermedad discapacitante”

Los pacientes con fibromialgia pueden llegar a tener el 30% de la energía de una persona “normal” (Getty)

“Recuerdo haber tenido dolores tan intensos que no me permitían conciliar el sueño, no poder caminar más de una cuadra, que la ‘crisis’ me ataque en medio de una mañana de trámites y tener que sentarme en un banco de una plaza porque no podía estar en pie”. El relato pertenece a Blanca Mesistrano. A la mujer, que tiene 68 años y fue diagnosticada de fibromialgia a los 55, bien le cabe aquello de que “vivió para contarla”.

“Soy una de las muy pocas que remitió los síntomas. ¿Viste ese dicho que habla de uno en un millón? Dios me concedió ser esa una”, contó, entre emocionada y agradecida a Infobae.

Blanca recordó que a ella el diagnóstico le llegó después de un accidente vial. Tras un choque en micro en un viaje laboral, literalmente le cambió la vida de la noche a la mañana.

La fibromialgia afecta en su gran mayoría a mujeres, en el 80-90% de los casos

“Primero creí que era sólo el latigazo cervical, pero esa noche ya no era yo misma. No pude volver a trabajar. Fue angustiante perder empleo, compañeros de trabajo y enfrentar la incertidumbre económica -evocó-. La enfermedad cambió radicalmente mi vida, me sacó de la seguridad, fue muy doloroso y difícil pero me hizo crecer mucho como persona”.

La mujer preside desde 2007 Fibroamérica, una organización sin fines de lucro que ejecuta programas tendientes a mejorar la calidad de vida de las personas con Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónico y Sensibilidad Química Múltiple. “Yo soy una bendecida, pero sigo con el corazón en mis amigas enfermas (Blanca habla en femenino porque la enfermedad afecta en su gran mayoría a mujeres, en el 80-90% de los casos). Ojalá podamos solucionar los problemas que tienen y aliviar sus padecimientos”, aseguró.

Los pacientes refieren dolores que les impiden caminar más de tres cuadras (Getty)

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas define a la discapacidad como la “falta de una función que impide la inclusión en la vida diaria”.

En la Argentina, la ley 22.431 de protección integral de los discapacitados considera discapacitada a toda persona que padezca una alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que en relación a su edad y medio social implique desventajas considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral.

En los momentos de crisis o recaída, los pacientes sufren dolores en el cuerpo tan fuertes que no les permite conciliar el sueño.

La fibromialgia alterna periodos de bienestar con otros de crisis o recaída. En esos momentos, la presidente de Fibroamérica describió que los pacientes pueden llegar a tener el 30% de la energía de una persona “normal”, no pueden ponerse de pie, no pueden caminar más de tres cuadras, los dolores en el cuerpo son tan fuertes que no les permite conciliar el sueño, experimentan hipersensibilidad en todos los sentidos y hasta pérdidas de memoria y dificultades para orientarse en la calle.

“El viento te hace doler la piel como si te pegaran. La sensación es de ardor, pinchazos en la piel y lo peor es que no hay manera de anticipar el síntoma. A la mañana te despertás como si te hubieran dado una golpiza, es lo que los médicos llaman rigidez matinal y ocurre la mayoría de los días”, intentó Blanca delinear lo que fueron sus tiempos más duros con la enfermedad.

Este cuadro de situación, ¿impide la inclusión en la vida diaria? ¿Le implica a quien lo atraviesa una desventaja social, educacional o laboral? Pues en la Argentina, la fibromialgia no es considerada una enfermedad discapacitante. O para ser más puntual, “el Servicio Nacional de Rehabilitación modificó sus normativas para evaluar el otorgamiento del certificado de discapacidad y no incluye a la fibromialgia en la lista de enfermedades discapacitantes”, según explicó la presidente de Fibroamérica.

El 40% de las personas con fibromialgia pierde su empleo a causa de la enfermedad (Getty)

“Se trata de una omisión que le quita herramientas a los médicos para evaluar”, consideró Blanca, quien resaltó: “Para los pacientes (el certificado) es indispensable para sostener el empleo y hacer sus tratamientos; es un perjuicio y una discriminación muy fuerte la que ocasiones esta normativa, no tiene fundamento”.

Según una encuesta llevada adelante por Fibroamérica, sólo uno de cada diez pacientes con fibromialgia que lo solicitan logran obtener el certificado de discapacidad. Para subsanar esta dificultad, el diputado Roy Cortina presentó ayer, en el marco del Día Mundial de la Fibromialgia que se conmemora hoy, un Proyecto de Ley que reconoce a la fibromialgia y al síndrome de fatiga crónica como enfermedades discapacitantes, para que se posibilite la entrega del certificado de discapacidad en la Ciudad de Buenos Aires.

Un proyecto de ley busca que se reconozca a la fibromialgia y al síndrome de fatiga crónica como enfermedades discapacitantes.

Asimismo, desde Fibroamérica destacaron la necesidad de incluir a quienes padecen esta condición, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, además de en la normativa que expresa qué enfermedades ameritan la entrega de un certificado único de discapacidad (CDU), la inclusión en el Baremo de Jubilaciones y pensiones, y su inclusión en el Programa Médico Obligatorio (PMO).

Más allá de este proyecto puntual, Blanca insistió en que “los pacientes con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, aún se encuentran a la espera de que se sancione la ley nacional que les reconozca sus derechos, cuyo proyecto fue presentado hace ya cuatro años”.

Según reveló el sondeo a pacientes llevado adelante por Fibroamérica, solamente el 10,3% de las personas con fibromialgia encuestadas, mayoritariamente mujeres, accedió al certificado de discapacidad, de los cuales uno de cada tres (33,3%) lo recibió por otras patologías reumáticas, no por fibromialgia. Cuando fueron consultados sobre los motivos de la denegación, el 27% explicó que se les argumentó que la fibromialgia no es una enfermedad discapacitante, el 12% aseguró que ni siquiera se les otorgó un turno y el 5% manifestó que los médicos de la junta no reconocieron síntomas de discapacidad evidente.

El aspecto emocional de la enfermedad necesita un abordaje psicológico (Getty)

Blanca detalló que “la severidad de los síntomas hace que no puedan cumplir con sus tareas diarias y como estos no son visibles ni pueden revelarse en estudios o en su apariencia física, todo contribuye a que no se nos tome en cuenta”. De esta manera, los pacientes no logran justificar sus licencias por enfermedad. Hasta el 40% de ellos pierden su empleo y obra social, quedando sin las necesarias licencias que merece toda persona enferma. “Así, empobrecidos y enfermos, sin medicación ni tratamiento, se ven obligados a pedir el certificado de discapacidad que les permitiría conservar o lograr un empleo y aliviar su situación.

Es imprescindible quitarle presión al enfermo para su recuperación y darle soporte para enfrentar sus terapias”, completó.

Sobre definiciones incompletas y síntomas invisibles

La amplia gama de aspectos que involucra la enfermedad es la razón central por la que se dificulta su definición.

“La fibromialgia es un trastorno de dolor crónico generalizado, en el que el sistema nervioso interpreta como señales dolorosas situaciones que no lo son y, en casos extremos, los pacientes sufren dolor con el simple roce de su piel contra un objeto”. Así lo resumió a Infobae el médico reumatólogo Darío Scublinsky (MN 89.454), coordinador del Programa de Artritis de Swiss Medical Group.

Cerca de dos millones de argentinos padecen fibromialgia, esto es casi una de cada 20 personas

Según explicó, la complejidad del cuadro hace que su diagnóstico no sea ni por imágenes, ni laboratorio. “El diagnóstico es clínico y se basa en el interrogatorio y examen físico del paciente -ahondó-. Se la conoce como la enfermedad invisible porque el paciente suele visitar varios profesionales hasta dar con el diagnóstico correcto. Esto se debe a que los estudios dan valores normales. El abordaje temprano beneficia al paciente al poder iniciar el tratamiento que alivie los dolores”.

Tras resaltar que el tratamiento debe ser interdisciplinario, el experto apuntó: “La triada fundamental para poder entender al paciente y ajustar el seguimiento según lo requiera el curso de la enfermedad la componen reumatólogo, psicólogo y kinesiólogo, éstos últimos especializados en fibromialgia”.

El diagnóstico es clínico y se basa en el interrogatorio y examen físico del paciente (Getty)

“Si el psicólogo no está experimentado en la patología, se tiende a minimizar la enfermedad y se la engloba dentro de los trastornos psiquiátricos, o se la enmarca dentro de la depresión -resaltó el profesor de Farmacología de la UBA-. En la Argentina casi no hay equipos interdisciplinarios que aborden todos estos aspectos de la enfermedad”.

“El especialista en reumatología es quien más está familiarizado con la enfermedad y puede coordinar las acciones del equipo. El aspecto emocional, aunque puede manejarse con distintos fármacos, requiere de un apoyo de psicoterapia que colabore en los aspectos de ansiedad y/o depresión. La terapia cognitivo conductual es una de más asertivas para este abordaje“, aportó en tanto la médica clínica y neuróloga Gabriela Ferretti (MN 81108).

Según datos de la OMS, se estima que entre el 1 y el 4% de la población mundial padece fibromialgia, y ésta afecta 10 veces más a las mujeres que a los hombres. Cerca de dos millones de argentinos la padecen, esto es casi una de cada 20 personas, aunque la mayoría no lo sabe.

En 1990 se establecieron criterios basados en ciertos puntos dolorosos que, de padecerlos, se diagnosticaba fibromialgia

En la actualidad se tiene en cuenta que los pacientes con fibromialgia suelen tener un compromiso también en la esfera psicológica ya que la enfermedad puede desencadenarse luego de una situación de estrés. En un alto porcentaje de los pacientes, el trastorno suele estar asociado con síntomas depresivos y de ansiedad.

Desde su rol de paciente, para Blanca Mesistrano la definición que más se ajusta a la realidad es la del médico inmunólogo argentino, radicado en España, Pablo Arnold, quien se refiere a la fibromialgia como “un desorden de funciones”.

Hasta el momento no se conoce con exactitud el origen de la fibromialgia (Getty)

“Si bien se le atribuyen causas infecciosas, predisposición genética o trauma psicológico como disparador, hasta el momento no se conoce con exactitud su origen, aunque es principalmente abordada como enfermedad reumatológica”, señaló Ferretti, quien subrayó que “los criterios diagnósticos más recientes, del Colegio Americano de Reumatología, datan de 2010”.

La heterogeneidad de los síntomas y la falta de hallazgos específicos en los estudios complementarios generan desconcierto en los pacientes y en los profesionales no familiarizados con esta temática. Y si a eso se suma, como en el caso argentino, un vacío legal, que deja a los pacientes en una posición de total vulnerabilidad, deberán lidiar con un sistema que parece no entender de dolores del cuerpo y del alma. Y confiar, esperanzados, en que un día amanecerán con rigidez, sí, pero en un país un poco más amable.

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Testimonio: “No me ganarás nunca, síndrome de fatiga crónica”


Fibromialgiamelilla Asociación de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple de Melilla (España)

Una disertación destapa el alto índice de tendencia en el suicidio, la depresión y la desesperanza de los pacientes con síndrome de fatiga crónica. Clara Valverde es paciente y preside sobre la Liga de Enfermos. Casi incapaz de moverse. Foto Joan Cortadellas

No me ganarás, Síndrome de Fatiga Crónica (encefaliomelis miálgica).

Sí, me has destrozado. He tenido que abandonar todas mis pasiones, rutinas, empezando por mi profesión, la docencia en un instituto. Pero… no has elegido bien del todo. Creo que en otro cuerpo podrías haber sido más dañina todavía si cabe, a nivel psicológico, y que, por tanto, has fracasado en ese cometido. Dado que tenemos que convivir, y que has venido a casa para quedarte, te estoy conociendo a fondo, estudiándote hasta en lo más mínimo, para no provocar tus brotes de desaforada agresividad que tanto perjudican a mi físico. Aunque, recuerda, ¡¡¡solo tienes mi cuerpo!!!

Sé bastante de ti, y nada de lo que sé lo aprendí gracias a los libros, ni a la ciencia, ni a los doctores, ni a internet, ni a ninguna otra cosa. Nunca, nunca, he buscado información tuya, porque solo el propio paciente, dada la gran variedad de variantes que muestran estas enfermedades  llamadas de sensibilidad central, y del gran desconocimiento que sobre ellas hay a todos los niveles, puede conocerte a partir de los años de convivencia.

La propia experiencia contigo, a lo largo de los años (ocho ya), es el aprendizaje más productivo que he podido tener. He estado siempre muy atento a las reacciones que provocaba en ti mi cotidianidad desde el día que me convencí y me dije: “Miguel, duro con esto y tira pa’lante porque nadie sabe nada y no va a haber hospital ni persona que te vaya a curar. Como mucho encontrarás quien empatice contigo”.Y así ha sido. Así que, a partir de tus respuestas, he ido acomodando mi vida.

Los inicios fueron desconcertantes, porque como no sabía nada de ti, me dabas unos palos imprevistos y desesperantes, muy desesperantes, hasta extremos infinitos, en lo físico y en lo moral. Me apartaste de muchos de mis entretenimientos favoritos. Renuncié a cosas que me acompañaron siempre, la lectura, jugar a tenis, tocar el piano, rutas en bicicleta, conciertos de rock… Posteriormente ha habido otras renuncias, como conducir, salir a ningún sitio más allá de al médico… Pero no, no has doblegado mi voluntad de seguir, de afrontar, de adaptarme a ti.

Ahora te obcecas en retenerme en la cama unas 20 horas cada día. Pero sigues sin tener el control de mi mente. Las fiebres, las disneas horribles, los mareos, los temblores, los vómitos frecuentes, las disfunciones continuas a muchos niveles en mi cuerpo, los dolores… Sí, me has arruinado la vida. Me has apartado de las grandes ilusiones. Pero ahora tengo pequeñitas, y las valoro como grandes.

¿Qué te agradezco? Ahora valoro la cotidianidad que disfrutaba antaño y que, paradójicamente, en su momento no disfruté. La disfruto ahora desde el recuerdo. Pero sobretodo te agradezco haberme dotado de una paciencia de la que carecía, de apartarme (aunque nunca estuve demasiado cerca) del debate, la discusión, la prevalencia de mis ideas por encima de las de mi contertulio.

Con el SFC o eres paciente y resignado o te tiras por el balcón. La paciencia, y ligada a ella, la tolerancia y el razonamiento desde la serenidad, me ha permitido acercarme a escuchar las razones del otro e intentar entenderlas, y aprender y a enriquecerme de ese aprendizaje y de alegrarme internamente de todo ello.  Elijo, pues, acabar esta misiva diciéndote esto positivo, que sé es lo que más te fastidia. Tu virulencia y tu maldad me siguen haciendo fuerte.

Los enfermos de SFC no somos visibles, no tenemos fuerza física para manifestarnos, pero existimos y sufrimos aislados y amargamente nuestra agresiva enfermedad

https://fibromialgiamelilla.wordpress.com/2018/06/27/testimonio-no-me-ganaras-nunca-sindrome-de-fatiga-cronica/

aspectos-psicologicos-y-psiquiatricos-de-la-fibromialgia/


La fibromialgia, como otras enfermedades crónicas, se ve influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociológicos. Existen evidencias que apoyan la presencia de un componente psiquiátrico en la FM, a pesar de que esta apreciación es rechazada por los afectados, que consideran que el malestar psíquico es secundario a sus dolencias físicas. Las características psicológicas y de conducta de los pacientes pueden influir en la impresión global, de forma que aumente el riesgo de errores diagnósticos.

Algunos autores incluyen la FM dentro de las enfermedades de moda, pudiendo ser utilizada como mecanismo de racionalización de problemas psicosociales o como mecanismo de afrontamiento o incluso como forma de vida. En los últimos años se ha tratado de esclarecer cuál es el papel que juega la depresión y la ansiedad en la FM, así como la importancia de los antidepresivos y de la terapia congnitivo-conductual en el tratamiento multimodal de esta patología. De todas formas hay que considerar que muchos de los estudios realizados han usado instrumentos que no controlan todas las variables, (por ej. el dolor), y por dicho motivo deben ser interpretados con cautela.

Pese a las controversias que existen en torno a su etiología, hoy en día no hay duda que se trata de un trastorno de base músculo-esquelética, en el que existen aspectos psicológicos y psiquiátricos implicados en su inicio o evolución.

Aspectos psicológicos: Se ha intentado establecer un tipo de personalidad característica de la FM, así como establecer el grado de afectación del paciente por variables internas (emociones, percepción y mecanismos de afrontamiento y adaptación). En muchos de los estudios realizados se han encontrado evidencias de alteraciones psicológicas en dichos pacientes.

Algunos autores incluyen la FM dentro de las enfermedades de moda, pudiendo ser utilizada como mecanismo de problemas psicosociales o como mecanismo de afrontamiento o incluso como puntuación elevada para depresión, hipocondriasis e histeria.

Como decíamos estos resultados son difíciles de interpretar en pacientes con dolor crónico o enfermedades médicas, por dicho motivo es conveniente realizar en estos casos entrevistas psiquiátricas estructuradas.

Los pacientes fibromiálgicos se han descrito como exigentes, cuidadosos, ordenados, honestos, responsables, morales y meticulosos. Para algunos autores estos pacientes presentaban un índice neurótico significativo, autoimagen débil e índice de psicotiscismo elevado. Otros presentan una personalidad con mayor vulnerabilidad psicológica (mayores eventos traumáticos infantiles, pesimismo, desesperanza, dependencia y pasividad, negación de problemas y atribución de la disfunción psicosocial a los problemas físicos). Encontró un elevado catastrofismo (o creencias pesimistas) en estos pacientes. Estas creencias jugarían un papel importante en el dolor y la depresión, (siendo este papel mayor en la FM que en la artritis reumatoide presentaban sentimientos de inutilidad, fracaso, aversión y ideación de muerte. La importancia de esta idea, radica en sus implicaciones terapéuticas, con la intervención de la psicoterapia en el procesamiento de las emociones.

Algunos autores concluyen que no se puede confirmar la existencia de una personalidad fibromiálgica, sin embargo otros confirmaron la presencia de un ánimo depresivo y la correlación negativa de los conflictos con la presencia de depresión (cuanto mayor es la depresión, menor es la tendencia a negar sus problemas emocionales).

Para algunos autores, la mayoría de las manifestaciones psicológicas pueden ser consideradas aspectos del dolor crónico. Los pacientes con dolor crónico presentan alteraciones del funcionamiento psicosocial relacionados con el abuso de fármacos, funcionamiento físico bajo, dependencia de la psicoterapia pasiva, aumento del desamparo y desesperanza, elevada resistencia al tratamiento, conflicto emocional con personas del entorno, abandono de actividades psicosociales y cambios emocionales y afectivos negativos.

Aspectos psiquiátricos: Algunos estudios indican que estos pacientes presentan problemas psicosociales y trastornos psiquiátricos, que incluyen depresión, ansiedad, somatizaciones, fobias y trastornos de pánico. De hecho, para algunos autores, las quejas múltiples que presentan serían atribuibles a una alteración por somatización. Presentan más síntomas somáticos de origen oscuro, múltiples intervenciones quirúrgicas y búsqueda de ayuda. La ansiedad puede presentarse fórica, proporcionando una mala impresión o interpretación del dolor generalizado. La ansiedad incrementaría la tensión muscular.

Existe una gran evidencia de que la depresión se asocia con la FM, pero hay que tener en cuenta, que algunos síntomas característicos de la FM, como la astenia, trastornos del sueño, trastornos cognitivos y quejas somáticas, están presentes también en la depresión.

Para algunos autores, la FM podría estar incluida en las enfermedades del espectro afectivo. Estos sugirieron tres hipótesis:

– La FM como manifestación de la depresión.

– La depresión causada por la FM.

– Existencia de anormalidades fisiopatológicas comunes.

Otros autores encontraron una asociación psicobiológica más que una relación causal, ya que en la mayoría de los casos la depresión precedía a la FM, así como concluyó que la depresión era más común en los familiares de los pacientes fibromiálgicos.

Identificar a los pacientes con depresión es importante, no sólo porque la depresión es una patología tratable, sino también porque puede tener efectos nocivos en la capacidad del paciente para hacer frente a los síntomas de la FM. Se realizó un estudio multicéntrico para determinar si la existencia de comorbilidad psiquiátrica servía para predecir un empeoramiento funcional adicional, encontrando que dicho empeoramiento en estos pacientes era grave.

Otros no observaron diferencias en cuanto antecedentes de enfermedad psiquiátrica, entre pacientes con FM, artritis reumatoide y sujetos sin dolor. La prevalencia de enfermedades psiquiátricas sería mayor en los pacientes asistidos en centros de tercer nivel, frente a los que no buscan asistencia médica.

A parte de la elevada incidencia de síntomas psicopatológicos en pacientes fibromiálgicos, se han constatado evidencias que sugieren un peor pronóstico global en estos sujetos. Se evaluó el papel de la ansiedad y la depresión en la FM, determinando que los trastornos psicológicos se pueden correlacionar con la duración de la enfermedad y la intensidad del dolor, (puntuación de rasgos de ansiedad).

Se ha estudiado el papel de la depresión y la ansiedad en los dos principales síntomas de la FM, el dolor y la fatiga, encontrando afectos aditivos e independientes de la ansiedad y depresión sobre los niveles de ambos síntomas. Sin embargo, la interacción con depresión y ansiedad no explica significativamente la diferencia de síntomas entre los participantes del estudio, generando dos hipótesis: ansiedad y depresión están independientemente asociadas con la intensidad del dolor y la ansiedad elevada y la depresión leve, comportarían el diagnóstico de FM sin estar presente todos los criterios.

Se estudiaron otros factores psicosociales que pudiesen influir en la FM, como los abusos sexuales. No parece que el antecedente de dichos abusos sea un factor específico para la etiología de la FM, pero si que existe una mayor prevalencia de abusos estas pacientes y dicha existencia se ha correlacionado con el número e intensidad de síntomas asociados, sin embargo algunos estudios refieren fallos metodológicos y por ello hay que ser cauto en su interpretación.

Los niveles de β endorfina, en células mononucleares de la sangre periférica, estarían relacionados, en caso de confirmarse con la fisiopatología de la FM y podría servir como herramienta diagnóstica y de diagnóstico diferencial con la depresión. Se ha postulado que la FM representaría una activación del sistema inmunológico, encontrándose niveles disminuidos de endorfina en la FM y otras, como el síndrome de la fatiga crónica, y la depresión, como una supresión de dicho sistema, (niveles elevados de endorfina en la depresión).

A pesar de que los resultados obtenidos en los distintos estudios no son homogéneos, queda clara la implicación de los trastornos psiquiátricos y psicológicos en el inicio y/o evolución de la FM. Sin embargo, falta determinar con mayor precisión el papel específico de los aspectos psicopatológicos en la etiopatogenia y curso de la fibromialgia.

Aspectos terapéuticos:

El tratamiento integral de la FM supone un verdadero reto para el médico de atención primaria, debido a la eficacia limitada de los fármacos y la complejidad de estos pacientes. Actualmente el tratamiento incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas, como técnicas de relajación, ejercicios aeróbicos, terapia cognitivo-conductual y otras que se citarán posteriormente.

Aunque se han realizado múltiples estudios, la interrelación de los mismos es difícil, debido a la diversidad de los criterios de respuesta e instrumentos utilizados y a las múltiples variables que aparecen (duración del tratamiento, tamaño de la muestra, abandonos por afectos adversos o empeoramiento sintomático). Pese a estas dificultades metodológicas, los antidepresivos tricíclicos constituyen uno de los grupos farmacológicos con más evidencias para su uso.

Tratamiento farmacológico: Los fármacos más estudiados son los antidepresivos, concretamente los tricíclicos (ADT) y los inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS). Se ha sugerido que ciertos síntomas de la FM responderán mejor a los fármacos que intervienen en la regulación del sistema serotoninérgico.

En 1996 se realizó un estudio para evaluar la eficacia de un ADT como la amitriptilina y de un ISRS como la fluoxetina, en monoterapia y en combinación, en el tratamiento de la FM. Las dosis usadas son consideradas bajas para el tratamiento de la depresión mayor, (20 mg/d de FL y 25 mg/d de AM). Ambos fármacos presentaban una mejoría significativa para el dolor, el sueño y la valoración global del paciente. Este efecto beneficioso se duplicaba al combinar ambos fármacos. La eficacia de dicha combinación podría relacionarse con el balance de la recaptación serotonina/ norepinefrina/ dopamina.

En otros estudios realizados, la FL mejoraba el sueño, pero no el dolor, en cambio, en otros, mejoraba la fatiga, los síntomas depresivos y el dolor. Otro trabajo comparativo entre paroxetina y AM, constató una buena respuesta en los puntos dolorosos, la escala de depresión de Hamilton, el dolor, el sueño y la valoración global, (encontrando un efecto algo superior con la paroxetina y con menos efectos adversos).

En el año 2000 se realizó un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 40 pacientes afectas de FM. Utilizaron dosis de mg y la duración del estudio fue de cuatro meses. Estos autores no observaron ningún cambio entre el grupo tratado con citalopran y el que recibió placebo, en lo referente al dolor o al bienestar tanto en el análisis e intención de tratar (IT) como en el análisis de los que finalizaron el estudio. Sin embargo es estos últimos se observó una tendencia a la mejoría, en cuanto al bienestar, en un número mayor de pacientes del grupo de citalopran (52%) que el grupo de placebo (22%). Los resultados también indicaron que tras dos meses de tratamiento disminuía la percepción del dolor. Este trabajo también constató una mejoría evidente de los síntomas depresivos.

La venlafaxina, un antidepresivo con un mecanismo dual de acción, se ha mostrado eficaz en el tratamiento de la fibromialgia en estudios abiertos no aleatorizados. En 1998 se constató la eficacia de la venlafaxina en estos pacientes. Incluso estos autores han demostrado que la existencia de antecedentes afectivos, (tanto trastornos de ansiedad como trastornos depresivos) predicen una buena respuesta al fármaco. Este trabajo destaca uno de los aspectos más controvertidos en el manejo de la fibromialgia con antidepresivos concretamente la posible eficacia de los mismos en los pacientes con síntomas depresivos. Sin embargo existen autores y trabajos ya mencionados que constatan buenos resultados con antidepresivos en pacientes sin la coexistencia de trastornos depresivos. Este aspecto constituye uno de los retos actuales de la investigación en este campo.

Otros fármacos estudiados han sido la nortriptilina y los IMAO, (inhibidores de la monoaminooxidasa). Estos últimos presentaban una mejoría respecto al placebo, pero presentaban efectos adversos.

La moclobemina fue útil al compararla con el placebo para aliviar la mayoría de los síntomas, (cansancio, calidad de sueño y valoración global). Fue estudiada también en pacientes con FM sin enfermedad psiquiátrica, sugiriendo que no era útil en el tratamiento de este subgrupo de pacientes.

Se estudió el efecto de la ritaserina, (bloqueo receptor 5-HT-2) en estos pacientes, presentando una mejoría significativa de la sensación de descanso por la mañana y de la cefalea. Por lo tanto, existen escasos trabajos con ADT, pero sugieren su eficacia, sobre todo cuando se actúa sobre los sistemas de neurotransmisión serotoninérgico y noradrenérgico.

Conclusiones: A pesar de las evidencias que existen, se desconoce si los síntomas psiquiátricos preceden, son consecuencia o coinciden con la FM, siendo para ello necesario la elaboración de más estudios, con mayor homogenización de los instrumentos y de las poblaciones usadas, así como de los diseños fenomenológicos.

Especial atención ha de merecer el tratamiento de los síntomas psiquiátricos que coexisten en las manifestaciones músculo-esqueléticas. En dichos síntomas parecen útiles los ADT, especialmente los que interfieren en la regulación de las vías serotoninérgicas y noradrenérgicas.

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