EN EL MAR, CONTRA LA FIBROMIALGIA.


Se llama Ana Mari Romero Cózar, tiene 45 años, nació en Benalup-Casas Viejas y lleva nueve años afincada en Ceuta.

A principios de la semana entrante va a realizar una gran proeza, como es cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, desde Tarifa a Tánger.

Pero, como ella indica, el reto “no es deportivo. Es personal. Voy a tratar de cruzar el Estrecho por la fibromialgia!”.

Ella tiene la enfermedad. “Me la diagnosticaron en mayo de 2016. Antes la tenía pero no lo sabía. No sabía el nombre que se le daba a lo que me estaba pasando”, asegura.

Entró en un brote “sin tregua” que le duró un año y ocho meses, con más de 100 síntomas. “Estoy acostumbrada al dolor. Mi umbral para el dolor es muy alto”, explica con sencillez.

Lo cierto es que al principio creía que sus problemas se debían a la columna vertebral. Iba de un médico a otro. Sufría dolores, insomnio, ansiedad, depresión, fatiga crónica… Pero también hipersensibilidad a la luz, al ruido, al tacto, intolerancia alimentaria, náuseas, dolores insoportables… “Esto es un horror”, explica.

También añade que la enfermedad “produce un deterioro cognitivo. Ahí lo acusé mucho. Te produce pérdida de la concentración, se te traba la lengua, confundía las palabras…”. Por si fuera poco, la fibromialgia le provocó problemas de vista. “Tengo tres gafas distintas y en realidad ninguna me sirve”. Quizá lo peor es el dolor de cabeza: “lo único que deseas es que te arranquen la cabeza de cuajo. Pero la lista de síntomas es interminable”.

Nadie lo diría, a juzgar por su apariencia externa y por el tono muscular que ha adquirido, nadando, luchando contra corrientes e incluso entrenando en medio de temporales.

Después de un año y ocho meses prácticamente sin poder salir de su casa, se ha marcado el reto: cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar.

“Entré en el mar en agosto de 2017. Como por parte de magia comencé a sentirme mejor”, explica emocionada.

Nadará desde Tarifa a Tánger, una distancia que aproximadamente es de algo más de 16.000 metros: “eso si todo va bien. Si las mareas te juegan una mala pasada, la distancia podría incrementarse a 22.000 metros”.

Ayer le iban a confirmar cuándo se tira al agua. Puede ser este lunes o el martes. Lo harán desde la Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar, que se ocupará del apoyo logístico.

“El mensaje que quiero transmitir es que la gente que no sepa lo que ese la fibromialgia -la ‘fibro’, dice a veces- la conozca un poquito y a prenda a ser respetuosa con las personas que la tienen. Y para que los que la tienen, que existe una lucecita. Al igual que yo he encontrado la fuerza en el agua, ellos pueden encontrarla en otro lugar.

Que no se rindan, que sigan buscando”, expresa con la convicción de quien es una luchadora nata que ha encontrado el camino.

“Empecé a nadar en agosto y comencé los entrenamientos en septiembre. Algo más de 6.000 metros diarios. He pasado todo el invierno en el mar, coincidiendo con temporales. No te puedes preparar para cruzar el Estrecho si entrenas cuando el mar es un plato. Si me encuentro corrientes en el Estrecho, tengo que estar fuerte”. Durante el entrenamiento ha hecho lo que ella denomina “tiradas largas”, de 7.000 y 8.000 metros.

“En el mar voy a estar sola. Yo no voy a marcar un tiempo”, manifiesta.

Nadará sola, pero irá acompañada de una embarcación, algo alejada pero visible, que será la que le irá marcando la travesía a seguir. Pero también tendrá cerca una Zodiak, para avituallamiento y por su propia seguridad. “No tengo ni dea de lo que voy a tardar”, manifiesta.

Su referencia es un gran deportista “y mejor persona”. Es José Antonio Carracao. “Ha sido mi motivador. Es el causante de que me haya metido en esta historia. Él es mi mentor. En todos los momentos de debilidad no me ha dejado rendirme”.

Al preguntarle su edad afirma: “tengo 45 años, pero en realidad por dentro estoy hecha una porquería”, señala sin complejos.

Esta mujer es psicoterapeuta y asegura que seguir aferrándose a su trabajo es lo que le ha hecho seguir adelante, además del mar, “cuando notas que tu vida se derrumba”.

Tiene una ilusión. Recientemente tuvo conocimiento de que un joven nadador cruzó el Estrecho y que tuvo un maravilloso encuentro con calderones incluso con una ballena. Lejos de tener miedo, indica que le encantaría tener un encuentro en el Estrecho con estos magníficos animales.

Lo cierto es que Ana Mari Romero Cózar es todo un ejemplo de valentía, de superación, de que teniendo fuerza de voluntad es posible vencer. Y ella, con su sonrisa, es la prueba.

http://elpueblodeceuta.es

https://fibromialgiamelilla.wordpress.com/2018/07/01/en-el-mar-contra-la-fibromialgia/

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